(ANSA) – ROMA, 15 MAR – Ucrania ahora acepta el hecho de que no podrá unirse a la OTAN, pero pide garantías para su propia seguridad, reservándose el derecho de entrar en pactos con países de modo individual. A través de las palabras del presidente Volodimir Zelensky, se perfila la posición de Kiev en las negociaciones para poner fin a la guerra.
Pero Vladimir Putin responde con un portazo: «Ucrania no muestra un deseo serio de encontrar soluciones mutuamente aceptables», dijo el jefe del Kremlin en una llamada telefónica con el presidente del Consejo de la UE, Charles Michel.
Polonia tomó una posición firme en defensa de Ucrania, pidiendo una «misión de mantenimiento de la paz» de la OTAN para entregar ayuda, «protegida por las fuerzas armadas». Por supuesto, incluso las posiciones más difíciles pueden interpretarse como movimientos tácticos para lograr más en las negociaciones.
Pero está claro que las negociaciones siguen cuesta arriba, a pesar de que el propio Zelensky se muestra optimista, asegurando que las conversaciones entre las delegaciones rusa y ucraniana, que prosiguieron hoy por videoconferencia, van «bastante bien» y que para el miércoles está prevista una nueva sesión.
«Continuaremos las conversaciones con Rusia mañana», afirmó el principal negociador ucraniano ante Moscú y recalcó que hay contrapuntos pero también espacio para un acuerdo. «Es un proceso de negociación muy difícil y resbaladizo. Hay contradicciones fundamentales. Pero ciertamente hay espacio para el compromiso», afirmó Mykhailo Podolyak, asesor del presidente y negociador de Kiev.
En cuanto al papel de los mediadores internacionales, el presidente ucraniano subrayó la importancia de la reunión mantenida este lunes con el primer ministro israelí, Naftali Bennett, quien también habló con Putin. Mientras que el canciller turco Mevlut Cavusoglu llegó en misión a Moscú y luego se dirigió a Kiev.
Los primeros ministros de Polonia, República Checa y Eslovenia, tres de los países de la UE considerados más
intransigentes hacia Moscú, también llegaron en tren a la capital ucraniana. Para reafirmar «el apoyo inequívoco de toda la Unión Europea a la soberanía e independencia de Ucrania», recalcó Varsovia.
Pero sobre este apoyo general Zelensky expresa polémicamente más de una duda. En particular, debido a la negativa de la OTAN a establecer una zona de exclusión aérea sobre Ucrania. Algunos países de la Alianza, señaló el presidente, parecen «hipnotizados» por Rusia.
El líder ucraniano, dirigiéndose a los primeros ministros en misión a Kiev pese a los riesgo -el esloveno Janez Jansa, el polaco Mateusz Morawiecki y el checo Petr Fiala- explicó que «los rusos están bombardeando por todas partes, no solo Kiev, sino también las zonas occidentales». El primer ministro polaco subrayó que la UE debe «conceder rápidamente el estatus de candidato a Ucrania», y su adjunto,
Jaroslaw Kaczynski, ha ido más allá. Varsovia ha pedido una «misión de mantenimiento de la paz» de la OTAN, «protegida por las fuerzas armadas», para ayudar a Ucrania, dijo después de reunirse con el líder ucraniano.
«Esta misión no puede ser desarmada. Debe tratar de brindar ayuda humanitaria y pacífica a Ucrania», precisó.
Zelensky también abogó por la causa ucraniana en un discurso en video ante el Parlamento canadiense: «Las sanciones que ha impuesto no han detenido la guerra», dijo, dirigiéndose directamente al primer ministro Justin Trudeau. «Le pedimos que detenga las bombas y usted ‘expresa su profunda preocupación y nos pide que aguantemos un poco más'», disparó.
Las armas que los aliados occidentales proporcionan a Ucrania «en una semana nos duran 20 horas», por lo que nos vemos obligados a «reutilizar los equipos robados a los rusos», aclaró Zelensky ante miembros nórdicos y bálticos de la Fuerza Expedicionaria Conjunta, reunidos en Londres esta mañana por el primer ministro británico, Boris Johnson.
«Ayudándonos, se ayudarán a ustedes mismos», insistió el presidente ucraniano para luego agregar con entusiasmo: «Saben qué armamentos necesitamos, todos lo saben». En tanto, el jefe de los negociadores ucranianos, Podolyak, Fio a conocer que se procede a contactos directos con los rusos en «temas de regulación general, alto el fuego, retiro de tropas del territorio del país». Pero depende de Zelensky trazar las líneas del escenario más amplio hacia el que se está moviendo Kiev, comenzando con la renuncia a la OTAN.
«Hace años que escuchamos hablar de puertas abiertas, pero también hemos escuchado que no podemos entrar y tenemos que reconocer eso», dijo el mandatario. Sin embargo, Ucrania necesita «garantías de seguridad a largo plazo» y, por tanto, «si no podemos entrar por estas puertas, debemos cooperar con quienes nos ayuden».
El canciller alemán, Olaf Scholz, subrayó que es necesario seguir hablando con Putin, mientras que China ha vuelto a pedir «máxima moderación». Pero la guerra de las sanciones sigue sonando de forma ensordecedora.
Estados Unidos ha tomado nuevas medidas contra Rusia y también ha apuntado al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko, un aliado incondicional de Putin. Moscú también ha respondido con una serie de medidas personales contra el presidente Joe Biden y el primer ministro canadiense Trudeau, que incluyen la prohibición de entrada a Rusia y la congelación de activos.
La única señal de relajación, al menos parcialmente, fue el anuncio del ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, quien al encontrarse con su homólogo iraní Hossein Amir-Abdollahian dijo que había recibido de Washington «garantías escritas» de que las sanciones impuestas a Moscú no impedirá la plena reanudación de cooperación con Teherán si el acuerdo para la reactivación del pacto internacional sobre la energía nuclear iraní.
La perspectiva de un acuerdo y por lo tanto la vuelta del petróleo iraní al mercado internacional ha ayudado a caer en picada, más del 7% el precio del crudo, que cayó por debajo de los 100 dólares el barril por primera vez en tres semanas tras dispararse por la guerra.(ANSA).














