Vino y pastas para vivir

Te proponemos entonces algunos caminos simples para entrarle al vino y pastas más apropiados:

  • Fileto. Inmejorable con unos spaghetti de buena adherencia para la salsa, de esos que, vistos con lupa, tienen como diminutas “branquias” producto del extruido que los hace. Salsa simple, el tomate aporta acidez y sabor, una pizca de alguna hierba y ajo alcanzan para dar el tono. En ese plan, los vinos que mejor funcionan son los tintos frutados y refrescantes, como algunos Pinot Noir fragantes. Ricos y acordes al bolsillo son Saurus Estate (2019, $445), Salentein Reserve (2018, $650) y Manos Negras Artesano (2019, $985).
  • Bolognesa. La imagen de la felicidad es un plato de pennes rigatti acanalados asomando sus picos al bies sobre una bolognesa humeante. Es verdad, la salsa reconoce infinidad de variantes, pero la combinación de carne picada y tomate con cierto toque especiado ofrece un perfil en el que el vino tiene que tener un ligero grado de tanicidad para no atosigar el paladar. Y para compensar en sabor, buena fruta. Malbec simples de zonas frías, como Carmela Clásico (2018, $650), Terrazas de los Andes Apelación de Origen Los Chacayes (2018, $901), dicho sea de paso un hit para la región y el precio, sumado a Piedra Alta Colección (2019, $610) y La Linda Old Vines (2018, $580).
    vino y pastas
    Para los spaghetti con fileto, nada más rico que un tinto frutado como algunos Pinot Noir fragantes.
  • Con manteca y salvia. Uno de los mejores inventos para, por ejemplo, unos raviolones de calabaza o unos ñoquis porque la simplicidad de los sabores genera la necesidad de contrastes simples. Va con un blanco frutado, de rica acidez envuelta en un buen cuerpo, y con cierta crianza para que se acompasen la textura de la manteca y la del vino. Así, la mejor combinación de vino y pastas en este caso son los Chardonnay. Así resultan Rutini Encuentro Chardonnay (2018, $924), Famiglia Bianchi (2019, $585) y Tapiz Alta Collection (2019, $670).
  • Con pesto. Salsa versátil a la hora de las combinaciones, el pesto bien hecho, con albahaca, perejil y algo de rúcula (innovación recomendada), con ajo fresco y piñones o nueces, resiste tanto blancos como tintos, siempre que sean aromáticos y de frescura elevada. Ahora bien, con un Torrontés fresco y perfumado, de zonas frías, es cuando mejor luce. Así son Críos (2019, $595) y Chakana Estate Selection (2019, $800). Pero puestos a ir por otro blanco, un Chardonnay de los mencionados también funciona bien. Tintos como los que van en el texto a continuación también funcionan con el pesto.
  • Con ragú. Como toda salsa donde la carne estofada es el corazón, el punto graso, que es también el secreto de la concentración del sabor, requiere un rico tinto. La fantasía universal es que un Malbec de cuerpo debería ser el alfa y el omega, pero todo lo contrario: no se trata de avasallar la salsa, sino de acompañarla, y así funcionan los Bonarda new age de fruta roja y frescura elevada, como Colonia Las Liebres (2018, $600), Paso a Paso (2018, $620) o Argento (2019, $300).Vino y pastas, no falla.