Macron declara la guerra a islámicos y dice: “Basta”

(ANSA) – PARIS, OCT 19 – El presidente de Francia, Emmanuel Macron, acude con firmeza en respuesta a un país en estado de shock, que está de luto, indignado e incrédulo, frente a la decapitación de profesor.

Los hombres de los servicios, la policía y los gendarmes desembarcaron al alba en la “cité” de la periferia norte de París donde se había lanzado una “fatwa” contra Samuel Paty, como dijo el ministro del Interior, Gérald Darmanin.

Golpearon en casa de los 80 que reaccionaron exultando o con satisfacción al bárbaro asesinato de Paty, y agregaron a los 11 detenidos los cuatro estudiantes que al parecer “vendieron” informaciones sobre su profesor al asesino, Abdullakh Anzorov.

Hora tras hora, el mosaico de los diez días que precedieron a la decapitación del profesor recién salido de la escuela de Conflans Sainte-Honorine se va reconstruyendo como una pesadilla.

Se perfila como autor de la fatwa en su contra la figura del islámico radical Abdelhakim Sefrioui, fundador de colectivo “Cheikh Yassine” (el dirigente de Hamas muerto por el ejército israelí), que acompañó al padre de una alumna de Paty a protestar y pedir el despido del profesor a la directora.

Los servicios de información se pusieron en estado de alerta e indicaron el clima que se había creado en torno al profesor por su clase sobre la libertad de expresión, pero no se tomaron medidas concretas.

Precisamente lo contrario de lo que Macron -tras una reunión de dos horas y media el domingo en el Eliseo- dijo que quiere hacer a sus ministros y al fiscal antiterrorismo: “Acciones concretas, sin dar ni un instante de respiro” a los integristas.

Darmanin anunció de inmediato que 231 integristas islámicos que inmigraron a Francia serán expulsados en las próximas horas, y luego pasó a la implementación de las acciones del presidente: “Los integristas islámicos no dormirán más tranquilos, ahora el miedo lo tendrán ellos”.

El asesino checheno que llevó a cabo la decapitación vivía desde hace tres años “inmerso en la religión”, se hizo notar por delitos comunes que sin embargo no lo llevaron a la cárcel, y se entrenaba en lucha cn un gimnasio.

La clase sobre la libertad de expresión y las caricaturas de Mahoma mostradas en clase lo habían impresionado con fuerza, al punto de que por propia iniciativa se puso en contacto con el padre de la alumna que encabezaba la protesta contra Paty, para saber más.
El padre -que sigue detenido- además de haber puesto en línea el nombre y número de teléfono del profesor, podría haber informado a Anzorov.

En la tarde antes de pasar a la acción, el checheno fue visto rondando largamente en torno a la escuela de Bois d’Aulne, pidiendo a los estudiantes que le indicaran o al menos describieran a la víctima.

En ese momento el asesino ya había escrito en el bloc de notas de su teléfono celular la reivindicación del asesinato que estaba por cometer.

Los estudiantes, según los resultados de la investigación, habrían proporcionado a Anzorov al parecer las informaciones pedidas, previo pago.

Los cuatro estudiantes sospechosos también fueron interrogados y detenidos. Junto con ellos, además de los familiares del asesino y del círculo del padre que encabezaba la protesta, fueron detenidas tres personas que al parecer acompañaron y estuvieron junto con Anzorov en los días previos al delito.

Entre otras cosas, lo ayudaron con la compra de una de las armas que usó el atacante.
El miércoles por la tarde, en el patio de la Sorbona, se llevará a cabo al anunciado homenaje nacional a la figura del profesor, asesinado por haber mostrado las caricaturas de Mahoma durante una clase sobre la libertad de expresión. (ANSA).