En junio de 2016, según cuenta Hechos Aclarados, una escena inesperada dentro del edificio de los tribunales de Weatherford, Texas, demostró que la humanidad puede aparecer incluso en los lugares más difíciles. Al menos ocho detenidos se encontraban en una celda de espera cuando el guardia que los vigilaba sufrió un aparente ataque cardíaco y cayó inconsciente.
Los hombres comenzaron a gritar y pedir ayuda, pero nadie los escuchaba. Al darse cuenta de que el guardia no respondía y que cada minuto podía ser decisivo, forzaron la puerta de la celda y salieron, todavía esposados, para intentar conseguir ayuda. No aprovecharon la oportunidad para escapar.
Uno de los presos recordó después que sabían perfectamente el riesgo que corrían: otros agentes podían llegar con las armas desenfundadas al encontrarlos fuera de la celda. Aun así, continuaron golpeando puertas y haciendo ruido hasta llamar la atención de los policías que se encontraban en otras zonas del edificio.
Los agentes llegaron, solicitaron asistencia médica y los paramédicos consiguieron reanimar al guardia. El capitán Mark Arnett, de la Oficina del Sheriff del condado de Parker, señaló que la rápida reacción de los detenidos probablemente le salvó la vida, ya que podrían haber pasado hasta 15 minutos antes de que alguien lo encontrara.















