Los equipos de rescate en Colombia realizaban el jueves por la madrugada esfuerzos contrarreloj para localizar a sobrevivientes del terremoto, mientras se acercaba el final de la crítica ventana de 72 horas para las operaciones de rescate.
El sismo, de magnitud 7,4 y el más fuerte registrado en Colombia en lo que va de siglo, dejó 265 muertos, más de 3.500 heridos y casi 500 desaparecidos, según las autoridades locales.
En ciudades como Cali y Pereira, los equipos de emergencia trabajaron durante una tercera noche consecutiva con las manos desnudas, grúas y perros rastreadores.
No se detenían para descansar, sino para guardar silencio y escuchar cualquier señal de vida.
En la mañana de Jueves se cumplieron 72 horas desde el terremoto, un período durante el cual se considera que los sobrevivientes tienen mayores probabilidades de ser encontrados con vida bajo los edificios derrumbados.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, dijo el miércoles que las labores de rescate estaban «entrando en la fase final».
Y la gobernadora del Chocó, otra región muy golpeada por el temblor, Nubia Carolina Córdoba-Curi, anunció el fin de las operaciones de rescate en el departamento tras el rescate de una familia.
» En el departamento del Chocó, ya no buscamos a nadie bajo los escombros», declaró, y agregó que las autoridades darán por concluida formalmente la fase de búsqueda para enfocarse en brindar asistencia a los damnificados.
La atención se centra ahora en la revisión de la infraestructura tras cuatro nuevos temblores registrados en 12 horas, el último de los cuales ocurrió el 12 de agosto.
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«Nos mantenemos en alerta máxima; el riesgo aún no ha terminado», advirtió la gobernadora.
En el resto del país, las operaciones continúan con el apoyo de equipos internacionales certificados de Israel, Ecuador, El Salvador y Estados Unidos.
Para atender la emergencia, el vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro del Interior, Rodrigo Lara, llegaron a Quibdó, la capital del Chocó.
Restrepo reiteró el compromiso del gobierno: «Siguiendo las instrucciones del presidente Abelardo de la Espriella, estaremos donde la gente nos necesite, escuchando a las familias y agilizando la ayuda. El gobierno está presente, trabajando y respondiendo con acciones concretas».
De la Espriella, declaró la catástrofe como una «emergencia económica» y decretó tres días de duelo nacional. «Haremos lo que sea necesario», afirmó en un comunicado, en el que prometió que el país «volverá a levantarse como nación y como sociedad».
Más de 11.000 viviendas quedaron destruidas y miles de familias se quedaron sin hogar, según cifras oficiales.
En Pereira, los equipos concentraron sus esfuerzos en una panadería derrumbada donde creen que un vendedor ambulante, atrapado desde el terremoto del lunes, podría seguir con vida bajo los escombros.
Muchos colombianos ya han pasado varias noches consecutivas al aire libre, ya sea porque sus viviendas resultaron dañadas o por temor a las réplicas.
Numerosos colombianos se movilizaron para ayudar, llevando agua, alimentos y suministros a los barrios afectados, mientras se formaban largas filas frente a los centros de donación de sangre.
Estados Unidos anunció 15,5 millones de dólares en ayuda de emergencia para Colombia, mientras que la Unión Europea comprometió dos millones de euros. © ANSA















