Voluntarios y equipos de rescate colombianos removían escombros con sus propias manos durante las primeras horas del martes en busca de sobrevivientes, después de que el terremoto más fuerte registrado en el país en una década dejara al menos 224 muertos, cientos de heridos y decenas de edificios destruidos.
El sismo, de magnitud 7,4, sacudió varias ciudades del occidente de Colombia poco después de las 07:30 locales (12:30 GMT) del lunes y provocó que habitantes aterrorizados salieran a las calles.
El terremoto dejó 224 muertos y más de 600 heridos, según las autoridades colombianas. Las víctimas se concentraron en Cali, Pereira, Manizales y Quibdó. Los alcaldes también reportaron el colapso de 165 edificios.
El presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, quien había asumido el cargo apenas tres días antes, declaró el estado de emergencia y prometió un operativo coordinado de rescate.
Pereira, una de las ciudades más afectadas, quedó prácticamente a oscuras el lunes por la noche debido a cortes de electricidad, mientras voluntarios buscaban señales de vida entre los edificios derrumbados.
Los equipos de emergencia continuaban trabajando sin descanso este martes en Pereira, la ciudad más afectada por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia, con la esperanza de encontrar a más personas con vida bajo los escombros.
Las operaciones se concentraban especialmente en la calle 21, entre las carreras 7 y 8, donde los equipos de rescate escucharon voces procedentes de las ruinas de uno de los numerosos edificios que colapsaron en la zona.
Según un reportaje de Blu Radio, los rescatistas intentaban establecer contacto con una persona que respondería al nombre de Humberto. Paramédicos de la Cruz Roja coordinaban las operaciones y llamaban al hombre para comprobar su estado.
Algunas respuestas habrían sido escuchadas desde el fondo de los escombros.
Para facilitar las tareas de rescate, los equipos pidieron a civiles y periodistas que se alejaran del lugar y mantuvieran el máximo silencio, indispensable para poder detectar cualquier señal procedente del interior de las estructuras derrumbadas.
En varias ciudades se observaron escenas de destrucción, con muebles y telas atrapados entre muros de concreto, pisos desplazados en ángulos irregulares y cables esparcidos por las calles.
En Manizales, el terremoto derrumbó parte de una torre de la emblemática catedral neogótica de la ciudad. En Quibdó, capital del departamento de Chocó, la funcionaria local Jenny Rivas afirmó que los servicios públicos y las comunicaciones «están prácticamente paralizados».
El terremoto se sintió en gran parte de Colombia, incluida Bogotá, donde multitudes salieron a las calles en pijama.
El sismo tuvo una profundidad de 110 kilómetros y también fue percibido en los vecinos Ecuador y Panamá.
Expertos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) señalaron que el terremoto probablemente fue provocado por un movimiento a lo largo de una falla profunda dentro de la placa tectónica de Nazca.
Las autoridades locales declararon el lunes la alerta roja en hospitales de cinco ciudades colombianas y establecieron un toque de queda nocturno en Cali. Al menos seis aeropuertos locales suspendieron sus operaciones, informó la autoridad de aeronáutica civil.
La estrella colombiana del pop Shakira encabezó los llamados a la unidad.
«Toda mi fuerza y mi amor para mi patria. Abracémonos fuerte», expresó.
En Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia, los voluntarios comenzaron rápidamente a trabajar con picos, herramientas básicas y sus propias manos para intentar encontrar sobrevivientes.
Los rescatistas formaron cadenas humanas para retirar ladrillos y mampostería y se detenían cada pocos minutos para escuchar posibles señales de vida de las personas atrapadas debajo de los escombros.
La devastación se produjo menos de dos meses después de que dos fuertes terremotos sacudieran la vecina Venezuela, dejando más de 6.300 muertos y decenas de miles de personas sin hogar.
Países de la región y de otras partes del mundo enviaron mensajes de apoyo a Colombia. El papa León XIV está «profundamente entristecido» y «eleva sus oraciones al Señor por la pronta recuperación de los afectados por esta tragedia», informó el Vaticano este martes.
El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo el lunes que Estados Unidos estaba «siguiendo de cerca» la situación y que «está preparado para apoyar al pueblo de Colombia».
Washington anunció además 15,5 millones de dólares en ayuda de emergencia.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que la Unión Europea había activado Copernicus, su servicio de observación satelital, para colaborar con las operaciones de rescate. © ANSA















