La prosopometamorfopsia (PMO) es un trastorno visual poco común en el que los rostros humanos aparecen grotescamente distorsionados.
Un paciente de 58 años, con PMO, veía rostros «demoníacos» solo en persona; en pantallas y fotos, lucían normales.
Comunidad Biológica explica que, durante 31 meses, quienes se acercaban a él presentaban rasgos faciales muy estirados, con profundas arrugas y formas angulares.
Investigadores compararon rostros reales con fotos en pantalla y editaron las imágenes hasta coincidir con su percepción visual.
Ese método permitió visualizar en tiempo real cómo el paciente experimentaba las deformaciones faciales, algo antes casi imposible.
El paciente conservaba el reconocimiento facial pese a las distorsiones; no tenía delirios ni problemas cognitivos detectables.
La historia médica incluye trastorno bipolar, trauma craneal, posiblemente intoxicación por monóxido y un quiste benigno en hipocampo.
Este caso excepcional aporta comprensión sobre percepción facial, ayuda al diagnóstico y sensibiliza sobre esta rara condición neurológica.















