La “inyección para disolver grasa” podría convertirse en uno de los mayores avances en tratamientos estéticos a nivel mundial. Científicos de Corea del Sur han desarrollado un fármaco inyectable que actúa directamente sobre la grasa localizada, ofreciendo una alternativa menos invasiva a la liposucción tradicional.
El hallazgo, reportado recientemente, ha sido elogiado por su potencial en la medicina estética y la reducción de grasa corporal de manera segura.
En muchos países de Latinoamérica, la demanda de tratamientos para reducir la grasa localizada es alta, y hasta ahora, la mayoría de los procedimientos requerían cirugía o aparatos costosos.
Científicos desarrollaron una inyección experimental que reduce la grasa abdominal de forma selectiva utilizando nanomedicina basada en polímeros catiónicos.
El compuesto clave es el poliamidoamina generación 3 (P-G3), capaz de dirigirse específicamente al tejido adiposo visceral.
En modelos animales obesos, P-G3 inhibió el crecimiento de células grasas, aumentó el gasto energético y mejoró el metabolismo.
A diferencia de otros tratamientos, esta estrategia no destruye los adipocitos, solo limita su capacidad de hipertrofia.
Los experimentos demostraron que las células grasas mantenían funciones normales, pero con menor acumulación de lípidos y menor inflamación.
Incluso, al modificarse con colesterol, P-G3 se convirtió en nanopartículas lipofílicas más efectivas para atacar grasa visceral.
Además, cuando se combinó con albúmina humana, la liberación fue sostenida, evitando toxicidad y reduciendo adiposidad localizada.
Este avance abre la posibilidad de terapias seguras contra obesidad, enfocadas en grasa abdominal sin dañar otros tejidos.















