Pedalear no solo pone en movimiento las piernas. La actividad física regular también está relacionada con cambios beneficiosos en el cerebro y con una mejor conservación de algunas funciones cognitivas. Por eso, montar bicicleta empieza a verse como mucho más que una forma de ejercicio.
El esfuerzo aeróbico aumenta el flujo sanguíneo y puede favorecer procesos relacionados con la plasticidad cerebral, especialmente en regiones como el hipocampo, una zona importante para la memoria y el aprendizaje. Algunos estudios también han encontrado efectos positivos sobre el mantenimiento de su volumen con el paso de los años.
La idea de que andar en bicicleta estimula directamente el nacimiento de nuevas neuronas resulta más compleja. La neurogénesis está bien documentada en modelos animales, mientras que en humanos la evidencia es más indirecta. Lo que sí se observa con mayor claridad es una relación entre actividad física habitual y una mejor salud cerebral.
Además, diversos análisis han encontrado que mantener una vida físicamente activa se asocia con un menor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Esto convierte actividades sencillas como caminar, nadar o pedalear en herramientas importantes dentro de un estilo de vida saludable.
La bicicleta, entonces, podría beneficiar al cerebro de varias maneras, especialmente cuando se practica con regularidad y de forma adecuada.
Fuente: Infoviral Plus, Iso-Markku P. et al., British Journal of Sports Medicine (2022).
DOI: 10.1136/bjsports-2021-104981














