(ANSA) – ROMA, 9 JUN – Entre las propuestas presentadas en el Parlamento para volver a clases a partir de septiembre próximo, se encuentran las clases al aire libre, en parques o instalaciones deportivas, lo que cambiaría el modelo didáctico.
Así lo aseguró el profesor Patrizio Bianchi, en una audiencia en la comisión de Educación de la Cámara en calidad de coordinador del Comité de expertos constituido por la ministra de Educación, Lucia Azzolina, con la tarea de presentar propuestas para el regreso de la escuela en septiembre.
De acuerdo con las líneas elaboradas por el grupo de 18 expertos, la propuesta pasa por reorganizar actividades didácticas, previendo desarrollarlas en los espacios externos de las escuelas como los parques, instalaciones deportivas o espacios culturales.
También se propone reducir el número de alumnos por clases, así como estrechar alianzas con comunidades culturales y educativas de cualquier ciudad con el apoyo de los sindicatos.
Además se buscará proporcionar medidas para apoyar a los estudiantes con discapacidad y contratación de trabajadores sociales y psicológicos y sociológico porque «nuestros maestros en esta etapa son ha sido puesto a prueba y lo será en los próximos años.
«Es necesario dotarlos de capacidad de gestión de las emociones y no deben ser cargados en demasía», prosiguió Bianchi y también llamó a usar «la tragedia de la pandemia para innovar».
Entre los posibles instrumentos para confiar a la autonomía escolar, se prevé la preparación de grupos de aprendizaje con un número de estudiantes adecuados para los espacios realmente disponibles en escuelas y en espacios externos.
A esto se suma una reformulación del tiempo de clases para ofrecer «actividades en presencia del mayor número de alumnos y un recurso seleccionado y consciente del modo combinado».
Mientras, barreras protectoras de plexiglás, colocadas en la mesa detrás de la cual se sentará el estudiante, así como docentes con la distancia debida, recorridos específicos, desinfectantes de manos y productos para limpiar los pies: todo esto está previsto en los colegios de Bolonia de cara al examen de «maturità», que cierra el ciclo de estudios secundarios. La última prueba del año escolar 2019-2020 tendrá cerca de 7.059 estudiantes, de un total de 33.947 en Emilia-Romaña.
Desde el próximo 17 de junio se tomarán exámenes orales con la presencia de alumnos. En el instituto científico Righi, se colocó una barrera protectora y, durante el coloquio, el estudiante puede quitarse la máscara.
«Las barreras -explicó el director Fabio Gambetti- las pedimos hace un mes para dar más seguridad, pero es una solución temporal y viable sólo en el examen. Ponerla en todos los bancos es demasiado costoso y no tendría mucho sentido».
En la escuela secundaria Minghetti, se han elegido sillas con mesa adjunta para mantener una distancia que, como precisó la Oficina de la Escuela regional para Emilia-Romaña, «debe estar a 2 metros entre candidatos y comisionados y entre los propios comisionados». Por su lado, la escuela secundaria Galvani prevé medición de fiebre y la desinfección de zapatos, mientras en el Itcs Salvemini fueron elegidas aulas y laboratorios más grandes para los exámenes.
En el Instituto Científico Fermi, los conserjes acompañarán a los estudiantes en caminos pautados.
«Las indicaciones dadas por el comité técnico-científico, establecido en el Departamento de Protección Civil, son muy claras», explicó a ANSA en director general de la oficina escolar regional para Emilia-Romaña, Stefano Versari, pero, agregó, si alguien, como sucedió en Bolonia, «quiere agregar elementos adicionales para protección de seguridad, como el plexiglás, puede hacerlo». (ANSA).
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