Un juzgado de San Isidro dictó medidas cautelares clave que frenan el avance inmobiliario y protegen a los carpinchos en un exclusivo barrio privado.
La Justicia prohíbe la castración de estos animales y suspende obras sobre los humedales, atendiendo un amparo de la organización ambientalista «Callejero Casa Quiere».
Esto obliga a la empresa desarrolladora a detener cualquier intervención que afecte la fauna silvestre hasta que se presente y apruebe un estudio de impacto ambiental integral. Además, el fallo veta fumigaciones y desmontes.
Es un triunfo simbólico y legal para los habitantes originales del ecosistema. Los carpinchos, convertidos en emblema de la resistencia frente al avance urbano, seguirán circulando libremente por el barrio.














