“Dicho con claridad, Wes Anderson es la voz más original en la comedia norteamericana desde Preston Sturges”: así comienza Kent Jones su ensayo sobre Los excéntricos Tenenbaums. Esa claridad, sí, tiene razón y da cuenta de la potencia de Anderson, del realizador de un cine que convirtió el pop detallado, cincelado, de bordes gastados y cuidados en una forma de entender el mundo y el lugar que ocupamos en él.
Del 2 al 9 de mayo – 18 y 20.30 hs
Cine York
(Juan Bautista Alberdi 895, Olivos)
*Entrada gratuita por orden de llegada*
Desde sus canciones con olor a vinilo hasta sus maquetas (sean pobladas por humanos o muñecos, siempre por familias), desde sus planos cenitales a su artificialidad, hoy filtro de Instagram, Anderson fundó una escuela de cine enamorada de ciertos rincones de nuestra existencia. Es esa mirada la que usa una y otra vez para iluminar esa calamidad llamada familia (otra vez, sean de humanos o de muñecos). Revisitar a Wes Anderson es entender la forma en que un cineasta puede hacer de nuestro cotidiano su propio universo: pinta tu diorama, y pintarás el mundo.
En el ciclo El excéntrico Wes Anderson podrán verse La vida acuática con Steve Zissou, Bottle Rocket, Rushmore, La crónica francesa, Viaje a Darjeeling, Los excéntricos Tenenbaums, El gran hotel Budapest e Isla de perros.
SÁBADO 02/05
18 h

La vida acuática con Steve Zissou
Sinopsis: Con un plan para vengarse de un tiburón mítico que mató a su compañero, el oceanógrafo Steve Zissou reúne a un equipo, compuesto por su esposa separada, un periodista y un hombre que puede o no ser su hijo.
La película más “libro de los años 70 con fotos” de Wes Anderson es también quizás la más frágil de todas sus inmersiones en la familia. Bill Murray en modo capitán conduce una odisea que pisa en la naturaleza de las cosas (el océano, los vínculos filiales, ¡piratas!) para simplemente hacerlas capaces de ser musicalizadas por versiones de David Bowie cantadas por Seu Jorge.
20.30 h

Bottle Rocket
Sinopsis: Anthony, Dignan y Bob son tres mejores amigos que intentan escapar del aburrimiento de la vida en las afueras dedicándose a la delincuencia. Pero estos ladrones torpes y siempre en desacuerdo no pueden hacer frente al jefe del hampa local, mucho más experimentado, quien los lleva a cometer el mayor golpe de sus vidas.
El primer Wes Anderson tenía todavía el freno de mano puesto a la hora de la estilización, pero sabía adónde iba: aquí los hermanos Wilson, benditos en la construcción de imperio Anderson, apuestan a esa fragilidad que solo sus ojos y narices pueden transmitir. Y con ADN de Peter Bogdanovich y Martin Scorsese, Anderson ya empieza a destruir la idea de musicalizar para llevarla a un lugar que se sentía nuevo: encontrar la forma en que una canción se suma a la arquitectura de un plano y no solo acompaña. Y ahí está, entonces, “2000 Man” de los Stones y Owen diciendo “Nunca me van a atrapar”. Lo mejor: tenía razón.
Jueves 07/05 a las 18 h

Rushmore
Anderson da su primer salto de fe a su estilo. Y genera una “comedia de secundaria” que es al género lo que la penicilina es a la salud humana. En cinco minutos —pocos cineastas entienden como Anderson la importancia de cinco minutos—, se crea un mundo, un dolor, un hijo que extraña, un estudiante que no puede porque no sabe qué quiere. Y entendemos que el cine en sí, sus posibilidades, sus construcciones, son el Rushmore de Anderson y su fiel pandilla de colaboradores.
20.30 h

La crónica francesa
Anderson decide declararle su humor al periodismo del New Yorker y a la línea clara francesa, es decir, a dos formas culturales que brillaron con más fuerza y, principalmente, con más atención del mundo en el pasado. Nostálgico y aventurero del pasado, constructor y arquitecto, Anderson configura a sus Legos para edificar una película más traviesa que suntuosa y más juguetona que herida. Y que tiene la pasión de esas personas que huelen los libros antes de abrirlos.
Viernes 08/05
18 h

Viaje a Darjeeling
Anderson da sus primeros pasos en el mundo: los tres hermanos se convierten en el primero de los films del director que parecen más cercanos a un ejercicio de estilo antes que a invadir el mundo real o del cine. Anderson crea entonces aquí su primer diorama, un “Wes Anderson visita la India”, que entiende el diseño —de las familias, del mundo, de la alta costura— no tiene por qué explicarnos ningún otro rincón del planeta que aquel que estamos pisando en ese instante.
20.30 h

Los excéntricos Tenenbaums
Y Wes Anderson creó su obra superior, obviamente, talando el árbol genealógico de una familia de genios. Desde el cuentito perfecto que cuenta el ascenso y caída de los Tenenbaums, aquel que crece enraizado en el “Hey Jude!” beatlesco y termina con Mordecai libre, el opus magnum de Anderson convierte el trauma, los errores, el deseo, el error y el amor en rincones perfectos de un mundo que combina la sátira cultural, Nueva York, la maravilla del fracaso, las canciones (“These Days”, entre docenas), las coreografías y más en el perfecto kit de cine para desarmar aquello que creemos que somos. Y, claro, un Gene Hackman en pleno estado de gracia bestial, casi en conjura necia, siendo el padre brutal y lastimado que el cine nunca podrá olvidar.
Sábado 09/05
18 h

El gran hotel Budapest
El Wes Anderson boutique decidió asumir la obviedad (esa que usa cada detractor de su universo) y demostró que no solo había fórmula, sino una capacidad de meter sus ladrillos pop en toda la historia humana. Desde la elegancia y la caballerosidad, la desesperación y lo tremendo de la Guerra, Anderson se refugia en un hotel soñado por su diseño y hogar de sus seres rotos. Así configura la que quizás sea la más popular de sus construcciones.
20.30 h

Isla de perros
Pocos Wes Anderson son tan preciosos, tan orfebres, tan objeto de caligrafía, como el Anderson animado. En este relato en stop-motion —como todos sus cuentos—, perros con voces notables y el universo de Japón son tomados como punto de partida para dar forma a una fábula que solo podría imaginar, precisamente, Wes Anderson. La ternura según Anderson es algo que se construye y este film es una prueba vital de eso.















