A una semana del colapso de la tregua y tras otra noche de ataques recíprocos, Irán declaró definitivamente nulo el acuerdo alcanzado con Estados Unidos en Islamabad y amenazó con una ofensiva a gran escala en respuesta a los bombardeos estadounidenses contra puentes, instalaciones eléctricas y otras infraestructuras.
Mientras tanto, dos soldados estadounidenses murieron en un ataque iraní en Jordania, elevando a 16 el número de militares estadounidenses fallecidos en una guerra cada vez más compleja.
Después de que el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, declarara que «Irán ha suspendido sus compromisos previstos en el memorando de entendimiento entre Irán y Estados Unidos», llegó el mensaje del líder supremo Mojtaba Jamenei.
En una declaración escrita, la máxima autoridad iraní acusó a Estados Unidos de «matonismo y barbarie» y calificó de «carente de todo valor» la firma de Donald Trump en el acuerdo de Islamabad.
«Las reiteradas violaciones por parte del Gran Satán del memorando de entendimiento firmado entre los presidentes de Irán y de Estados Unidos han demostrado una vez más a todos cuán inútil es la firma del presidente de Estados Unidos y que el matonismo, las ambiciones hegemónicas y la barbarie son elementos inseparables del modo y la doctrina estadounidenses», afirmó Khamenei, amenazando con impartir a Washington «lecciones inolvidables».
«El Gran Satán —prosiguió— ha revelado una vez más su verdadero rostro, sin máscaras, para que esta oscura experiencia de crimen y deslealtad quede como una nueva y poderosa prueba del engaño, la irracionalidad, la falta de fiabilidad y la maldad de Estados Unidos».
Mientras tanto, los ataques de ambos lados continuaron por séptima noche consecutiva.
Irán apuntó contra los aliados de Washington en el Golfo, especialmente Kuwait y Jordania.
En este último país murieron dos soldados estadounidenses, uno permanece desaparecido y otros cuatro resultaron heridos, aunque ya fueron dados de alta, según informó el Comando Central de Estados Unidos, que no reveló los nombres de los fallecidos por respeto a sus familias.
De este modo, asciende a 16 el número de militares estadounidenses muertos en un conflicto en el que Trump ha quedado empantanado y cuyo desenlace es cada vez más incierto.
Kuwait también fue sometido a un ataque prolongado que obligó al aeropuerto internacional del país a suspender sus operaciones debido a la amenaza de misiles y drones.
En ese mismo país, los Guardianes de la Revolución afirmaron haber atacado un centro de apoyo militar estadounidense en Camp Arifjan y destruido una instalación de radar en la base aérea Ali Al Salem.
Posteriormente, la Kuwait Petroleum Corporation informó que una de sus instalaciones petroleras fue alcanzada por «repetidos ataques iraníes», lo que causó importantes daños y dejó varios heridos. El ejército iraní también aseguró haber lanzado un ataque con drones contra una base estadounidense en Bahréin.
Según los medios iraníes, por su parte, Estados Unidos atacó simultáneamente con varios misiles infraestructuras eléctricas y plantas desalinizadoras ubicadas en el muelle de la localidad de Bunji, cerca de la ciudad de Jask, en la provincia meridional iraní de Hormozgan, así como zonas próximas a Sirik, también en esa provincia situada a lo largo del estrecho de Ormuz.
Al menos una veintena de localidades habrían quedado sin agua potable. De acuerdo con la televisión estatal iraní, estos ataques causaron la muerte de tres personas y dejaron otras ocho heridas. La operación también dañó dos puentes y un túnel vial. © ANSA















