En 1980, un encuentro inesperado en una universidad de Nueva York reveló una historia tan improbable como real.
Dos jóvenes, Robert Shafran y Eddy Galland, según Dejatesorprender, descubrieron por casualidad que eran hermanos idénticos separados al nacer, tras encontrarse en el campus de la Sullivan County Community College. Su sorprendente parecido llamó la atención de inmediato, y la historia se difundió rápidamente.
Con la repercusión en los medios, la sorpresa fue aún mayor: un tercer joven, David Kellman, se enteró de la historia y se dio cuenta de que también formaba parte de ese vínculo. Así, el mundo descubrió que los tres eran trillizos idénticos separados siendo bebés por una agencia de adopción.
Años después, se reveló que la separación formaba parte de un controvertido estudio vinculado a la psicología, que investigaba la influencia del entorno en el desarrollo de niños genéticamente idénticos. El caso plantea hasta hoy profundas cuestiones éticas sobre adopción, identidad y experimentación humana.
La historia de los hermanos inspiró el documental Three Identical Strangers, que detalla no solo el emotivo reencuentro, sino también los perturbadores secretos detrás de sus separaciones.














