Científicos avanzan en el desarrollo de los llamados relojes biológicos, dispositivos que no indican la hora sino que calculan la edad biológica del organismo y permiten estimar la esperanza de vida.
Estos sistemas analizan marcadores celulares y genéticos para determinar el nivel de envejecimiento real del cuerpo, que puede ser distinto a la edad cronológica. Uno de los modelos más precisos, conocido como GrimAge, alcanza una efectividad cercana al 96% en la predicción de longevidad.
Aunque todavía se utilizan con fines científicos, los expertos sostienen que estas herramientas podrían ser clave para anticipar enfermedades, evaluar tratamientos y personalizar estrategias de salud en el futuro.















