El ejército de Estados Unidos atacó este miércoles la isla iraní de Larak, ubicada en el estrecho de Ormuz, después de que el presidente Donald Trump advirtiera que «todavía no ha terminado» una guerra que ya le ha costado a Washington 37.500 millones de dólares.
«Cada vez que la República Islámica de Irán dispare contra un barco en el estrecho de Ormuz, ya sea con un misil, un cohete, un dron o cualquier otro dispositivo o arma, Estados Unidos bombardeará y destruirá UN PUENTE O UNA CENTRAL ELÉCTRICA», escribió Trump en sus redes sociales.
Los enfrentamientos en torno al estratégico estrecho provocaron el colapso de un acuerdo preliminar entre Estados Unidos e Irán. Sin embargo, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, reiteró que Washington sigue dispuesto a alcanzar un acuerdo negociado con Teherán.
«Seguimos abiertos a resolver esto por la vía diplomática. Pero, por el momento, ellos no parecen tomárselo en serio», declaró Rubio durante una reunión de ministros del Sudeste Asiático celebrada en Manila.
El funcionario insistió en que el ataque estadounidense estaba justificado porque Irán estaba atacando el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz y pretendía reconstruir sus capacidades de misiles y drones.
Previamente, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, había asegurado que continuaban los contactos diplomáticos con Washington a través de mediadores.
La agencia iraní Tasnim informó que, durante la tarde del miércoles, un misil estadounidense impactó la isla de Larak y señaló que las autoridades estaban evaluando la magnitud de los daños.
Desde la reanudación de las hostilidades, el ejército estadounidense ha atacado repetidamente varias islas iraníes situadas en el golfo Pérsico y en el estrecho de Ormuz.
Cuando la guerra se acerca a los cinco meses y se aproximan las elecciones legislativas de noviembre, Trump enfrenta una creciente presión política para poner fin al conflicto, que resulta impopular incluso entre parte de su propia base de apoyo.
Los críticos han cuestionado el elevado costo de la guerra
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó el martes que el gasto ya asciende a 37.500 millones de dólares, al defender una solicitud de decenas de miles de millones de dólares adicionales para el presupuesto militar.
Sin embargo, Trump rechazó esas presiones y afirmó: «No hemos terminado en absoluto… no nos vamos por ahora».
El ejército estadounidense informó el martes que llevó a cabo una undécima noche consecutiva de bombardeos contra Irán y señaló que los ataques tuvieron como objetivo instalaciones militares para «seguir debilitando la capacidad de Irán de amenazar la navegación comercial en el estrecho de Ormuz».
Horas antes, Trump había advertido que el próximo objetivo podría ser un complejo subterráneo conocido como Pickaxe Mountain, o monte Kolang, un supuesto sitio nuclear ubicado cerca de Natanz, donde agencias de inteligencia occidentales sospechan que Irán estaría construyendo una instalación no declarada para el enriquecimiento de uranio.
Irán amenazó con represalias. El mando militar Khatam al-Anbiya afirmó que consideraría un ataque contra ese complejo como «una expansión de la guerra en la región» y advirtió que respondería atacando «todos los intereses de Estados Unidos, así como de sus aliados y socios», según la televisión estatal IRIB.
Por su parte, Baqaei sostuvo que «la obsesión de Washington con Kolang Kuh, donde no existe ninguna actividad nuclear, no es más que un pretexto fabricado para justificar la agresión, la destrucción y el sabotaje».
También cuestionó públicamente el paradero del director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Rafael Grossi, y acusó a Estados Unidos de violar las normas de las Naciones Unidas.
Horas antes, Grossi había declarado a la BBC que los inspectores «ya deberían estar allí» en referencia a Irán, aunque añadió que esperaba que eso ocurriera «muy pronto», subrayando la importancia de que la AIEA pueda verificar las reservas iraníes de uranio. © ANSA














