Josie fue una leona del Parque Nacional Addo, en Sudáfrica, que vivió algo muy poco común en la vida salvaje: perdió la vista y aun así logró sobrevivir durante 17 años. Su historia fue seguida por guardabosques y fotógrafos que observaron cómo las otras leonas del grupo se mantenían cerca de ella, caminaban a su lado y la esperaban cuando se quedaba atrás.
En varias ocasiones también se registró que, después de una cacería, la manada permitía que Josie se acercara primero a la comida. Este comportamiento llamó la atención de los investigadores porque muestra el fuerte vínculo social que pueden tener los leones dentro de su grupo.
Los leones viven en manadas muy organizadas donde la cooperación es clave para sobrevivir. Aunque la naturaleza suele ser exigente con los individuos que tienen dificultades, la historia de Josie mostró que, en algunos casos, el grupo puede marcar la diferencia.















