Las fuerzas de Moscú intensificaron los ataques en el este ucraniano, especialmente en Severodonetsk, donde se libran batallas en las calles, pero también volvieron a apuntar hacia la capital Kiev, después de 38 días.
Los combates se dan calle por calle en Severodonetsk y la vecina Lysychansk, dijo el gobernador regional Serhiy Haidai.
Debido a los ataques, cuatro personas murieron, entre ellas una madre y un niño, en el poblado cercano de Hirske.
«Los rusos controlaban el 70% de Severodonetsk, pero en dos días fueron expulsados, ahora la ciudad está dividida por la mitad», comentó este mediodía (hora local) el gobernador de Lugansk, Serhiy Gaidai, citado por la agencia de noticias Ukrinform.
«Los ocupantes han perdido una gran cantidad de personal, ocho rusos han sido hechos prisioneros», añadió en Telegram.
Severodonetsk es la capital administrativa ucraniana de la región, que a su vez ha sido controlada en parte por separatistas prorrusos desde 2014.
Según el gobernador, el general ruso Aleksandr Dvornikov pretende tomar «el control total de Severodonetsk antes del 10 de junio, o controlar la carretera entre Lysychansk y Bakhmut», lo que abriría el camino a Kramatorsk, la capital de la región de Donetsk.
«Todas las fuerzas, todas las reservas se están concentrando en estas dos tareas», dijo Gaidai.
Las fuerzas ucranianas han pasado al contraataque en las últimas 24 horas en la disputada ciudad, coincide la inteligencia británica en su actualización diaria sobre la situación en el país.
El informe, publicado por el ministerio de Defensa en Twitter, señala que la iniciativa de Kiev probablemente debilitó el impulso operativo que las tropas rusas habían obtenido anteriormente al concentrar unidades de combate y potencia de fuego en la ciudad.
Moscú también ha desplegado en esta zona a hombres de las reservas de las fuerzas separatistas de la autoproclamada república de Lugansk. Estas tropas, explica el informe británico, están mal equipadas, mal entrenadas y carecen de equipo pesado en comparación con las unidades rusas.
El uso de estas fuerzas para operaciones en centros urbanos, concluyen los 007 de Londres, representa una táctica rusa ya vista en Siria, donde Moscú desplegó el Quinto Cuerpo de Asalto (formado por voluntarios) del ejército sirio para conquistar áreas urbanas.
Este enfoque, en la opinión de los expertos británicos, probablemente refleja un deseo de minimizar las bajas en las filas del ejército regular.
En tanto, misiles rusos impactaron esta mañana sorpresivamente en la capital ucraniana, Kiev, lanzados desde un bombardero estratégico ruso TU-95 que sobrevolaba el Mar Caspio.
Así lo anunció la Fuerza Aérea de Ucrania, según informa la agencia de noticias local Ukrinform.
Uno de los misiles fue derribado por las fuerzas ucranianas, se reportó oficialmente.
El TU-95 es un avión cuatrimotor de fabricación soviética, desarrollado en la década de 1950 por Tupolev y diseñado para llevar a cabo misiones de disuasión y ataques nucleares.
La nueva versión de este avión es capaz de lanzar misiles de crucero de largo alcance.
Una persona resultó herida esta mañana tras las explosiones que sacudieron los distritos de Darnytsky y Dniprovsky de la capital ucraniana, dijo el alcalde, Vitali Klitschko.
Por su parte, el estado mayor del ejército ucraniano escribió en su página de Facebook que «el agresor continúa lanzando misiles y realizando ataques aéreos contra la infraestructura militar y civil de nuestro país, especialmente en Kiev».
Varias explosiones sacudieron a Kiev, al amanecer de hoy, escribió Klitschko en Telegram. «Los incendios provocados se están extinguiendo», añadió. (ANSA).














