(ANSA) – LA PAZ, 13 NOV – Al menos otras dos personas murieron hoy en enfrentamientos entre policías y manifestantes en distintas zonas de Bolivia en una nueva jornada de violencia tras la dimisión del presidente Evo Morales, el domingo.
El número de víctimas asciende a 10 personas, ocho de ellas por armas de fuego, desde que se iniciaron los conflictos hace tres semanas, informó Andrés Flores, Director del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF).
Uno de los muertos hoy es un joven de 20 años que falleció tras un choque entre partidarios de Morales y agentes policiales, informó la prensa local.
El joven recibió un impacto de bala en el rostro en Yapacani, en el departamento de Santa Cruz de la Sierra, donde los seguidores del mandatario saliente habían ocupado el municipio, donde además se reportó un herido.
En esa región de Santa Cruz intervinieron al menos 400 uniformados de la Policía y militares de las Fuerzas Armadas, que lanzaron gases lacrimógenos para reprimir a los manifestantes.
La otra muerte se registró en Montero, también en Santa Cruz, en otro enfrentamiento con la policía.
«Tenemos una víctima por arma de fuego. La víctima tiene una herida de cuatro milímetros. Por las radiografías vemos que el proyectil atravesó el corazón y luego se alojó en el costado izquierdo», informó un reporte de la Clínica San Miguel de Montero, difundido por radio Erbol.
En una nueva jornada violenta en el país, en la ciudad de La Paz se reportaron graves daños a la propiedad pública, quemas, vandalismo y agresiones a periodistas, informaron los medios de comunicación local.
El segundo herido se registró durante los choques entre la policía y los manifestantes procedentes de El Alto, en el conurbano de La Paz, que intentaban acceder a la plaza Murillo, ubicada frente al Parlamento, donde se encontraba la autoproclamada presidenta Jeanine Añez.
Añez primero tomó juramento a la cúpula militar y luego a los miembros de su gabinete, mientras la policía había impedido el ingreso de la presidenta del Senado, Andriana Salvatierra, quien en la línea sucesoria de mando debía asumir funciones como jefa de Estado.
Salvatierra trató de entrar al recinto junto a dirigentes del Movimiento al Socialismo (MAS), en medio de empujones y fuertes discusiones con los uniformados. «¡Respeto para la presidenta del país!», gritaban algunos militantes socialistas, al considerar que aquella referente debería asumir el control de la Presidencia boliviana.
Si bien había presentado su renuncia públicamente, Salvatierra explicó que la Cámara de Senadores todavía no trató su dimisión de manera formal y por ello considera que aún permanece en funciones.
Así, intentó ingresar al Parlamento este miércoles, pero las fuerzas de seguridad le bloquearon el acceso y se vivieron momentos de tensión, al punto que la senadora sufrió empujones y hasta terminó con su vestimenta rasgada.
Al igual que Salvatierra, otros funcionario de rango superior, como el presidente de Diputados, Víctor Borda, presentaron sus dimisiones, dejando así un vacío institucional y por consiguiente el cargo terminó recayendo sobre la vicepresidenta segunda de la Cámara Alta, Jeanina Añez.
La opositora Añez terminó autoproclamándose presidenta interina de Bolivia el pasado martes, pese a que no contaba con el quórum necesario para ser elegida, visto que el partido gobernante MAS cuenta con 2/3 de las bancadas de ambas cámaras.
El pasado domingo Evo Morales y su vice, Alvaro García Linera, decidieron renunciar públicamente, sin que aún el Parlamento haya tratado sus renuncias.
Morales dimitió tras una recomendación de los militares, policías y sindicatos después de que se publicara un informe de la Organización de los Estados Americanos (OEA) en el que se denunciaban graves irregularidades en los comicios del pasado 20 de octubre, que le daban el triunfo para un cuarto mandato sobre el candidato de Comunidad Ciudadana, Carlos Mesa. Tras esas renuncia, la incertidumbre y la tensión aún reinan en Bolivia, al punto que el conflicto social elevó a al menos 10 el número de muertos y más de 200 los heridos, aunque extraoficialmente esa cifra es aún mayor.
Según informó el director del Instituto de Investigaciones Forenses, 10 personas perdieron la vida en los distintos departamento (provincias) de Bolivia, «cuatro en Santa Cruz, tres en Cochabamba, dos en La Paz y uno en Potosí».
Desde México, donde recibió asilo político, Morales ha propuesto a la oposición hoy en el poder en La Paz, un «diálogo nacional» para poner fin a las tensiones por las que atraviesa Bolivia.
En una entrevista desde México con la televisora venezolana Telesur, enfatizó que «la movilización contra las nuevas autoridades bolivianas está creciendo» en muchos departamentos, en La Paz, y especialmente en su ciudad gemela de El Alto. Todo esto continuará, advirtió, por lo que «creo que el diálogo nacional debería iniciarse lo antes posible». El último llamado de Morales es para las Fuerzas Armadas, a las que le ha pedido que «no disparen a la población civil». (ANSA).
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