En una entrevista radial con Eduardo Feinmann, Federico Sturzenegger reconoció explícitamente que los cambios en indemnizaciones de la reforma laboral del Gobierno no aplican solo a los nuevos empleos, sino a todas las relaciones laborales vigentes. Ante la insistencia del periodista sobre si la modificación alcanzaba a trabajadores con años de antigüedad, el funcionario fue tajante: “La ley es una para todos”.
Con esa frase, se cae uno de los principales argumentos oficiales, que sostenía que los derechos de los trabajadores “viejos” no se tocaban y que las nuevas reglas regirían únicamente para quienes ingresaran al mercado laboral una vez sancionada la ley. Sturzenegger dejó en claro que no hay distinción alguna: la reforma modifica la Ley de Contrato de Trabajo y, por lo tanto, impacta sobre todos los trabajadores, tengan uno, diez o veinte años de antigüedad.
Aunque el ministro intentó presentar el cambio como una simple “aclaración” de “áreas grises” en el cálculo, el efecto concreto es que la indemnización será menor que la vigente hoy. No se trata de una cuestión técnica ni administrativa: es una reducción real del costo del despido, aplicada de manera generalizada, que contradice el discurso previo del Gobierno.














