Servicios en aumento, cierres, falta de políticas públicas y la urgencia de conseguir empleos adicionales para llegar a fin de mes hoy ponen en riesgo a otro sector, que es el turismo.
Tras el aumento que representó el año 2022, los pequeños y medianos empresarios del turismo afirman que la situación ha cambiado radicalmente. Muchos recuerdan que durante la pandemia recibieron apoyo del gobierno para mantener sus negocios, pero ahora se enfrentan a la disminución de la demanda y a costos más elevados.
La crisis también transforma la manera en que trabaja la gente que depende del turismo. Victoria Bell, dueña de Zona Glamping en Puerto Madryn, se vio obligada a restringir el funcionamiento de su bar a solo reservas para evitar pérdidas. “No puedo invertir sin tener la certeza de que vendrá gente”, señaló.
Desde el gobierno de la provincia de Buenos Aires advierten que el deterioro puede afectar mucho más que una temporada: también pone en riesgo los empleos, los comercios y los servicios que dependen del turismo. Si no se recupera el consumo interno, las repercusiones podrían alcanzar a las economías locales que dependen del turismo como una fuente principal de ingresos.















