Los responsables de la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE) temían que la inflación se afianzara en su última reunión de política monetaria, por lo que los tipos tendrían que seguir subiendo, mostraron este jueves las actas de la reunión del 26 y 27 de octubre hechas públicas.
El BCE subió las tasas de interés 75 puntos básicos, al 1,5%, para luchar contra la inflación, lo que elevó el total de alzas a 200 puntos básicos desde julio y supone el mayor endurecimiento de la política monetaria de su historia.
En las condiciones actuales, «todos los miembros del Consejo coincidieron en que es correcto seguir normalizando la política monetaria eliminando la acomodación».
Se espera un bajo crecimiento de la economía y una alta tasa de inflación, aunque esta última debería comenzar a disminuir a partir de mediados del próximo año: ahora mismo estamos cerca de su punto máximo, indica el BCE.
Y probablemente habrá una recesión para la zona del euro; sin embargo, las perspectivas son mejores que las previsiones anteriores, ya que no habrá racionamiento de energía y ya se está produciendo una caída en los precios de la energía.
«Las previsiones del BCE y de la UE van en la misma dirección, hacia un bajo crecimiento de la economía europea y una alta inflación», afirmó el vicepresidente del BCE Luis Guindos durante el análisis del Foro de Milán. «La situación de los bancos es buena -explicó- mejor que hace unos años» mientras que «la mayor preocupación es para los negocios no bancarios y las familias de bajos recursos». En este contexto, «las políticas fiscales son importantes y deben ser cuidadosas, selectivas y orientadas al crecimiento», añadió.
«La inflación comenzará a bajar en la primera mitad del próximo año», indicó Guindos. «Quizás estemos muy cerca del pico depende de muchos factores, entre ellos la evolución de los tipos de interés, sobre los que es muy difícil tomar una decisión», desgranó luego.
El crecimiento de la eurozona, tras estancarse en el tercer trimestre, «para los próximos dos trimestres apunta a un descenso de la actividad económica». Esto también se desprende de la reunión del BCE a finales de octubre según el acta de la reunión. El resumen realizado por el economista jefe Philip Lane, sin embargo, indica que gracias a la caída de los precios de la energía en las últimas semanas, y la falta de racionamiento energético que se había asumido, «es un escenario muy diferente al de un periodo prolongado de crecimiento» y del escenario adverso descrito en las estimaciones macroeconómicas del BCE de septiembre.
La reducción del presupuesto del BCE está en camino: subrayó Guindos. «En diciembre habrá una discusión sobre el presupuesto del BCE -amplió- y vamos hacia una normalización de la política financiera, lo cual es positivo».
«Los Bancos Centrales -añadió- saben lo que pasa alrededor». De Guindos luego reiteró que el compromiso del BCE es «mantener la inflación bajo control para apoyar la estabilidad».
Si bien el BCE se comprometió firmemente a seguir subiendo las tasas, los mercados esperan ahora una subida más modesta, de 50 puntos básicos, para el 15 de diciembre, ya que una serie de autoridades sugirieron que era conveniente una ralentización tras dos alzas consecutivas de 75 puntos básicos.
Un posible compromiso puede ser que una menor subida de tipos vaya acompañada de un inicio temprano de la reducción de la cartera de bonos comprados en el marco del Programa de Compra de Activos del BCE, de 3,3 billones de euros, en un proceso conocido como endurecimiento cuantitativo. (ANSA).














