(ANSA) – PEKIN, 01 LUG – El presidente chino, Xi JInping, dijo hoy, al cumplirse cien años de la creación del Partido Comunista, que la era de la China «masacrada y víctima de intimidación terminó para siempre».
Sus palabras fueron pronunciadas ante unas 70 mil personas reunidas en la Plaza Tienanmen para los festejos.
El Partido Comunista (PCC) y el pueblo chino «declaran solemnemente al mundo que, con una lucha valiente y tenaz, la nación ha dado un gran salto, alcanzando la prosperidad para fortalecerse y propiciar el rejuvenecimiento nacional que se encuentra en un camino histórico irreversible», sostuvo Jinping, que usó un traje gris, al estilo Mao Tse Tung. «El pueblo chino no permitirá jamás a ninguna fuerza extranjera nos intimide, nos coaccione y nos esclavice. Quien intente hacerlo, seguramente se romperá la cabeza contra la gran muralla de acero construida con la sangre y la carne de 1.400 millones de chinos «, advirtió entre aplausos.
Jinping sostuvo que resolver la cuestión de Taiwán y concretar la reunificación de China es «una misión histórica y un compromiso indeclinable» del Partido Comunista. En base al principio de la «Unica China» del Consenso de 1992 y de la reunificación pacífica, «debemos tomar medidas decididas para derrotar completamente cualquier intento de ‘independencia de Taiwán’ y trabajar juntos para crear un futuro brillante para el rejuvenecimiento nacional», señaló.
«Nadie debe subestimar la gran determinación del pueblo chino de defender la soberanía nacional y la integridad territorial», dijo y recibió una ovación de pie.
Jinping, secretario general de PCC, agregó que el gobierno central ejerce la jurisdicción general sobre Hong Kong y Macao y aseguró el respeto del modelo «un país, dos sistemas» pero pero destacó la implementación de sistemas legales y mecanismos de aplicación para las dos regiones, para proteger la seguridad nacional.
La mayor parte del discurso del presidente chino señaló los éxitos del PCC en los últimos cien años, incluido el respeto por sus antiguos líderes, Mao Tse Tung y Deng Xiaoping, y declaró que China construyó una «sociedad moderadamente próspera».
Ese modelo, apoyado a partir de Xiaoping, que abrazó a los mercados y a las inversiones extranjeras a fines de los ’70, fue citado como prueba del pragmatismo del partido tras las carestías y las depuraciones de las campañas políticas masivas de Mao.
Jinping afirmó que China desea promover la paz en el mundo, que nadie le dará lecciones a Pekín y refutó las «prédicas hipócritas por parte de aquellos que sienten que tienen derecho» de hacerlo.
«Tendremos el destino de nuestra nación firmemente en nuestras manos. Porque solo el socialismo puede salvar a China y solo el socialismo con características chinas puede desarrollar a China», subrayó. En ese sentido, señaló que el pueblo chino «no solo ha sido capaz de destruir al viejo mundo, sino también de construir uno nuevo».
Para concluir, el presidente chino dijo que el «gran rejuvenecimiento de la nación está en un camino histórico irreversible» y que el PCC es indispensable para marcar un punto de inflexión después de un «siglo de humillaciones» por las invasiones imperiales y los conflictos internos. (ANSA).














