El Gobierno avanza con una reforma previsional profunda que busca reducir el déficit del sistema jubilatorio en un 10% mediante cambios estructurales: aumento de la edad, unificación de cajas y eliminación de regímenes especiales.
Uno de los puntos centrales es elevar la edad jubilatoria de las mujeres de manera gradual, para equipararla con la de los hombres. Además, se analiza unificar las cajas previsionales provinciales y profesionales, lo que implicaría que muchas dejarían de tener administración propia.
También se revisarán los sistemas de jubilaciones de privilegio, con la intención de limitar excepciones y concentrar el esfuerzo fiscal en el régimen general. La meta: un esquema más homogéneo, con menores subsidios y mayor sustentabilidad.
Según estimaciones oficiales, de aplicarse estos cambios, el Estado lograría un ahorro inmediato equivalente al 10% del gasto previsional, uno de los rubros más pesados del presupuesto nacional.















