El escándalo del “sofá-gate” crece

(ANSA) – BRUSELAS Y ESTAMBUL, 08 APR – La tormenta por el entuerto del sofá en el palacio presidencial de Ankara no amaina y, tras el aluvión de acusaciones, Turquía sale a la luz y devuelve al remitente las críticas sobre el “machismo protocolar” del presidente Recep Tayyip Erdogan, quien a los ojos de Europa habría tenido el placer de dejar a Ursula von der Leyen al margen, reservando a Charles Michel, el presidente del consejo, el lugar de privilegio junto a él.

“Acusaciones injustas. Se respetó el protocolo durante la reunión”. El personal de Turquía y la UE “se reunieron antes de la visita y sus solicitudes fueron atendidas”, es la versión del ministro de Relaciones Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu.

Pero el pase de facturas y las acusaciones de responsabilidad continúan. Al personal ceremonial, insiste Bruselas, se le negó una inspección final.

Por si fuera poco, ahora emerge que en el almuerzo oficial de la visita se arriesgó otro accidente sensacional: la mesa estaba puesta para 5 personas a cada lado, con dos sillones de honor al frente, uno para Michel y el otro para Erdogan, mientras que se había reservado una silla más pequeña para Von der Leyen, a la derecha de Michel. Una grosería evitada sólo in extremis.

Dos asesores diplomáticos acompañaron a Michel a la mesa, mientras que Von der Leyen se quedó solA. Un lío aquí también se amortiguó al final, agregando una silla para un miembro de su personal. E incluso la foto institucional excluyó inicialmente a la presidenta de la Comisión, pero, al final, según un documento interno del Consejo, a “sugerencia” de Michel, la funcionaria alemana se sumó.

“En esta situación, habríamos esperado que los dos invitados hubieran estado de acuerdo”, dijeron a ANSA fuentes del gobierno turco, filtrando la imagen de los líderes de la UE en el centro de la escena. La justificación del rango formalmente superior de Michel es insatisfactoria.

En cuanto al protocolo, ha destacado el portavoz del ejecutivo de la UE, Eric Mamer, que “los presidentes de la Comisión y del Consejo Europeo son tratados de la misma forma”.
En cualquier caso, permanece el peso simbólico de la cuestión de género.

En la conversación con Erdogan, subraya Bruselas, Von der Leyen habló del Convenio de Estambul contra la violencia de género, “y los derechos de las mujeres”.

Sin embargo, las reconstrucciones hacen que la posición de Michel sea cada vez más incómoda. Hora tras hora, el frente va creciendo, pidiendo su dimisión.
Y ya hay quien ve una mancha indeleble ante la renovación de su cargo, en poco más de un año.

El embajador de la UE en Ankara, el alemán Nikolaus Meyer-Landrut, también parece estar colgando de un hilo.

Mientras tanto, el caso está destinado a terminar en el Parlamento Europeo.

Tras la condena unánime, los grandes grupos pidieron un debate en plenario para arrojar luz sobre el incidente. “La visita a Ankara debería haber sido un mensaje de firmeza y unidad en el acercamiento de Europa a Turquía.

Desafortunadamente, se tradujo en un símbolo de desunión, ya que los presidentes no pudieron estar juntos cuando fue necesario”, atacó el presidente del PPE , Manfred Weber.

La presidenta del grupo Socialistas y Demócratas (S&D), Iratxe García Pérez, también insta a un diálogo con Von der Leyen y Michel. La legisladora recordó que “la unidad de la Unión Europea y el respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres, son fundamentales”.

También hay protestas y controversias en Italia. La condena de los grupos parlamentarios alllamado “sofa-gate” es unánime.

El Partido Demócrata (PD) expresó su desconcierto al dejar una silla vacía en el centro del hemiciclo para denunciar lo que Beatrice Lorenzin calificó como “una ofensa a todas las mujeres y a la Unión Europea”. (ANSA).