La empresa de galletitas Tía Maruca cerró su fábrica en Chascomús y cesanteó a 27 trabajadores. La decisión fue comunicada el jueves al mediodía por el director de recursos humanos de la compañía, quien notificó al personal que quedaban “desafectados” y se iniciarían conversaciones por una “compensación económica” en lugar de una indemnizaciones.
Los trabajadores señalan que, aunque no recibieron telegramas de despido, quedaron cesanteados sin garantías de indemnización y necesitan una respuesta inmediata que les permita sostener a sus familias mientras buscan un nuevo empleo.
En ese marco, la noticia tuvo un fuerte impacto en la localidad bonaerense, que tiene unos 35 mil habitantes; y mantiene revolucionados a los vecinos.
El último viernes se realizó una audiencia en el Ministerio de Trabajo bonaerense, en el marco de un encuentro que había sido convocado por el atraso en el pago del medio aguinaldo, pero el sorpresivo cierre de la fábrica terminó planteando un escenario mucho más grave para los trabajadores, que ahora reclaman la intervención estatal urgente.
En agosto de este año Tía Maruca ya había cerrado una planta en San Juan a causa de la crisis económica que enfrenta el país y en aquella ocasión dejó sin trabajo a decenas de familias.
La compañía fue fundada en 1998 por Alejandro Ripani, quien aún se mantiene como accionista minoritario.La crisis derivó en que, en 2024, el grupo Argensun Foods, dueño de Pipas, adquiriera el 50% del paquete accionario de Tía Maruca y quedara a cargo del control de la compañía.
La firma tenía cinco plantas de producción, dos en Luján, dos en Ituzaingó y una en Chascomús, con capacidad productiva de 15 mil toneladas. La fábrica de Chascomús acaba de cerrar.













