Existen varias técnicas: las más famosas son LASIK y PRK, que usan láser para remodelar la córnea con una precisión microscópica. En el caso del LASIK, se levanta una pequeña “ventana” en la córnea, se aplica el láser y luego se cierra como un curativo natural. En el PRK, en cambio, el láser actúa directamente sobre la superficie, siendo ideal para córneas más delgadas.
¿El resultado? En cuestión de días, millones de personas alrededor del mundo dejan atrás las gafas y descubren una visión clara, como si hubieran recibido “ojos nuevos”.
Y para quienes no pueden recurrir al láser, existe otra alternativa increíble: las lentes intraoculares (ICL), que se implantan dentro del ojo y pueden quitarse o cambiarse en cualquier momento.
De este modo, la ciencia avanza tanto que hoy podemos elegir cómo queremos ver el mundo.














