Estados Unidos e Irán vuelven a dialogar tras los intentos fallidos del año pasado, la guerra de 12 días con Israel y los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares del régimen de los ayatolás.
Bajo la presión de Donald Trump —quien reforzó la presencia de fuerzas estadounidenses en la región desde los primeros días de la dura represión de las protestas de comienzos de año— el presidente iraní, Masoud Pezeshkian, aceptó enviar a Estambul una delegación para sentarse a la mesa con Washington e iniciar conversaciones sobre el dossier nuclear.
La decisión se dio también gracias a la mediación de Turquía, Qatar y Rusia.
Según Axios, el encuentro se realizará el viernes en Estambul entre el canciller iraní, Abbas Araghchi, y el enviado estadounidense Steve Witkoff.
El emisario de Trump estará, de hecho, en las próximas horas en Israel para reunirse con el primer ministro Benjamín Netanyahu y con el jefe del Estado Mayor del Ejército, Eyal Zamir, para abordar precisamente el tema iraní, además de la segunda fase del acuerdo de alto el fuego en Gaza.
El miércoles y jueves viajará luego a Emiratos Árabes Unidos para mantener conversaciones con representantes rusos y ucranianos, antes de volar el viernes a Turquía.
Irán informó que en los próximos días se definirá un «marco» para las negociaciones, subrayando que «el levantamiento de las sanciones es una prioridad esencial» para Teherán.
«Los países de la región, involucrados tanto en el intercambio de mensajes entre Irán y Estados Unidos como en la mediación, saben que las consecuencias de las tensiones no se limitarán a Irán, sino que se extenderán a toda el área», señaló el portavoz de la cancillería,Esmaeil Baghaei, quien precisó que Teherán nunca recibió «un ultimátum» por parte de Trump.
Sin embargo, la presión sobre Irán no disminuye. Tras la Unión Europea y Estados Unidos, también el Reino Unido anunció un nuevo paquete de sanciones contra diez altos funcionarios iraníes, entre ellos el ministro del Interior, acusados de responsabilidad directa en la represión de las protestas antigubernamentales en varias ciudades del país.
Además, cuatro ciudadanos extranjeros fueron detenidos por participar en las manifestaciones en Baharestan, un barrio de la capital. «Cuatro granadas aturdidoras artesanales, utilizadas durante los disturbios en esta ciudad, fueron encontradas por la policía en la mochila de uno de estos individuos», informó la fuerza de seguridad, sin precisar la nacionalidad de los arrestados.
En paralelo, Teherán convocó a los embajadores de los países de la UE luego de que los 27 incluyeran a la Guardia Revolucionaria en la lista de organizaciones terroristas, calificando la medida como «un insulto y un error estratégico» adoptado para complacer a Estados Unidos e Israel.
También advirtió que «se están evaluando otras opciones de respuesta». Un portavoz de la Comisión Europea restó importancia a la convocatoria, calificándola como una «práctica diplomática», y rechazó «de plano» la acusación de «terrorismo» lanzada por Irán contra los ejércitos europeos como represalia por la decisión sobre los pasdarán.
De cara a las conversaciones del viernes, Francia también insiste en que el régimen iraní «acepte concesiones importantes» y adopte un «cambio radical de actitud» para evitar bombardeos estadounidenses en su territorio. Irán, afirmó el canciller Jean-Noël Barrot, debe aceptar «imperativamente» la propuesta de negociaciones presentada por Estados Unidos. © ANSA














