Cuando el poder no logra tapar la corrupción con silencio, intenta hacerlo con dinero.
En medio de la crisis política por las filtraciones de audios, Karina Milei habría ofrecido dinero a periodistas para frenar la difusión de nuevas grabaciones que comprometerían aún más a la Casa Rosada.
Según trascendió en Argentina Desigual, los periodistas Mauro Federico e Ivy Cángaro fueron los destinatarios de este intento de “arreglo” económico. La intención: que no publiquen los audios que revelarían cómo operaba el sistema de coimas en el poder.
Este episodio se suma a una cadena de denuncias que hunden la credibilidad del Gobierno. La acusación contra la hermana del presidente no solo expone un intento de censura, sino también un reflejo de desesperación frente al avance de las investigaciones.
¿Qué opinás vos? ¿Es posible que un funcionario intente “comprar” silencio periodístico en plena democracia?















