Se venden en Mendoza, llegan listas para conectar agua y electricidad y algunas cuestan desde $6 millones.
Una casa que llega en un camión, se despliega sobre un terreno y queda lista en apenas dos horas parece una escena de ciencia ficción. Pero ya está pasando en Argentina.
Las llamadas viviendas modulares de origen chino empezaron a venderse en Mendoza y, según datos difundidos por las empresas que las comercializan, ya colocaron cerca de 100 unidades.
El atractivo principal es evidente: cuestan entre $6 y $25 millones, valores que hoy quedan muy por debajo de lo que implica construir una vivienda tradicional desde cero.
Los módulos llegan prefabricados desde fábrica y vienen equipados con instalación eléctrica, conexiones para agua y materiales aislantes para mejorar el confort térmico. Una vez transportados al terreno, sólo resta el montaje y las conexiones finales.
Hay modelos pequeños pensados como oficinas, monoambientes o alojamientos turísticos, y otros más amplios con dos habitaciones para uso permanente.
La propuesta apunta a un mercado cada vez más golpeado por el aumento de los costos de construcción. Mientras levantar una casa demanda meses de trabajo y una inversión cada vez más difícil de afrontar, estas estructuras prometen una solución rápida y relativamente accesible.
Otro de los argumentos que impulsan las ventas es la flexibilidad. Las empresas aseguran que las viviendas pueden ampliarse mediante nuevos módulos y adaptarse a distintos usos, desde una oficina hasta una vivienda familiar.
Además de las unidades que arrancan en los $6 millones, en las últimas semanas comenzaron a ofrecerse otros modelos de origen chino con precios desde los $931.000 por metro cuadrado, también por debajo de los valores habituales de una obra convencional.















