Esta es una queja muy común que experimentamos a medida que vamos envejeciendo y nuestro cerebro cambia.
Un estudio reciente investigó, según un artículo de Comunidad Bilógica, que los mecanismos cognitivos reales cuestan encontrar las palabras adecuadas.
Evaluaron a 125 adultos sanos mediante tareas de nombrar imágenes rápidamente y analizando muestras de su habla natural.
Descubrieron que el factor más crítico no es cometer errores de precisión al intentar recordar o nombrar objetos.
La verdadera clave del problema radica en la velocidad de procesamiento de nuestro cerebro al intentar recuperar información.
El tiempo de reacción general al buscar palabras predice mucho mejor el declive real de nuestras funciones ejecutivas.
Por ello, medir esta velocidad verbal podría ser una herramienta clínica vital para detectar enfermedades neurodegenerativas de manera temprana.















