Investigadores descubrieron que el ibuprofeno y el paracetamol aceleran mutaciones en bacterias comunes, volviéndolas mucho más peligrosas.
Estos fármacos no son antibióticos. Así nos enseña Comunidad Biológica, pues estresan a los microbios para que activen defensas genéticas muy avanzadas.
El resultado es que la bacteria aprende a expulsar el tratamiento médico antes de que logre eliminarla.
El riesgo se dispara al combinar varios medicamentos, una práctica muy frecuente al cuidar a nuestros adultos mayores.
Es preocupante que remedios tan cotidianos estén «entrenando» silenciosamente a las bacterias para volverse prácticamente invencibles.
La ciencia confirmó mutaciones específicas que otorgan a la E. coli una resistencia extrema frente a antibióticos.
El uso de estos analgésicos puede hacer que las bacterias sean hasta 64 veces más resistentes.















