Un equipo internacional de científicos creó el primer atlas proteómico del envejecimiento humano, analizando trece órganos durante cinco décadas.
Gracias a esta investigación, se identificaron relojes moleculares que muestran cómo cambian las proteínas a medida que envejecemos.
El hallazgo más importante es que el sistema vascular, especialmente la aorta, es de los primeros en deteriorarse.
A partir de los treinta años ya aparecen cambios en aorta, bazo y glándula suprarrenal, señalando envejecimiento temprano.
Entre los cuarenta y cinco y cincuenta y cinco años, los cambios moleculares se intensifican y marcan etapas críticas.
Proteínas como TIMP3 aumentan con la edad y se asocian a inflamación, senescencia celular y rigidez vascular.
También se encontraron procesos compartidos, como la activación del sistema inmune, pérdida de equilibrio proteico y acumulación amiloide.
Este mapa confirma que la vasculatura envejece primero y abre camino a terapias para retrasar enfermedades cardiovasculares relacionadas con la edad.















