Las escritoras en México antes «parecía que no podían hablar de violencia» dice a ANSA la mexicana Laura Baeza, que la trata, y mucho, en su libro de relatos «Una grieta en la noche», al tiempo que señala que cuando se sale de noche en la capital ahora se despide con un «avísame cuando llegues».
Ahora «ya no hay tanto miedo para hablar de feminicidios porque hay grupos organizados de mujeres y se dan muchos testimonios», comenta Baeza (Campeche, 1988), cuyo libro ha sido finalista del Premio Internacional Ribera del Duero 2022.
«Hubo un primer momento de recelo. Antes parecía que las mujeres no podíamos hablar de violencia o de temas sociales, cuando somos quienes más recibimos violencia y más estamos en un contexto difícil», apunta.
A su juicio, la mujer «puede escribir desde distintos puntos de vistas sobre un feminicidio. Es importante quitar el foco de quién perpetúa el delito y mirar todo lo que está alrededor. La mirada femenina es más analítica, puede ver detalles que a los demás pueden pasar desapercibidos».
Los feminicidios, las desaparecidas, los narco satánicos, la violencia, la muerte y la pobreza recorren la salvaje Ciudad de México en los relatos de «Una grieta en la noche» (Páginas de espuma), que la autora presentará en la próxima Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara.
Son todos «mundos oscuros» en los que «uno revela quién es, y no quién pretende ser».
En cuanto a Jesús Malverde, considerado como el santo patrón de los narcotraficantes, la escritora dice que es «casi como de realismo mágico».
El mundo, subraya, «es complejo, pero no solo es oscuridad.
Hay un atisbo de esperanza. Mis primas y sobrinas están más cercanas al feminismo de lo que yo lo estaba con 20 años», dice.
Dice que en la Ciudad de México pasa «miedo constante.
Todos los días me dicen dos o tres cosas feas por la calle. No me sucedió nada grave, solo violencia verbal. La situación ya está normalizada, pero te da rabia que no puedas usar cierta ropa».
Habla de las «dinámicas de protección» que existen por la noche, como que los conductores de los taxis sean mujeres, y dice que entre las personas «ya no nos despedimos con un te quiero sino diciendo: Avísame cuando llegues».
La ficción, subraya, «está ayudando a poner los ojos ahí, porque se habla de algo muy concreto».
Pese al miedo, Baeza dice sentirse «feliz» en Ciudad de México, adonde se trasladó hace ocho años procedente de Yucatán.
«La ciudad te da pero te quita. Es tan monumental que uno pasa desapercibido. Eres un fantasma y al mismo tiempo ves todo» y escuchas, que es lo que hace la escritora para buscar las historias.
La ciudad «es un personaje. Decide mucho de la suerte de los personajes» de los relatos de este libro, y al mismo tiempo es su hilo conductor, junto con el hecho de que «siempre estamos en busca de algo, la comprensión del duelo, el amor y la paz, que es el origen de la migración: nos movemos para tener paz».
Su novela «Niebla ardiente» (Alfaguara, 2021) se convertirá próximamente en una mini serie de tres capítulos, una adaptación audiovisual que ilusiona a la escritora pues «yo pienso mucho en imágenes porque a mí la televisión me educó».
Baeza creció en una casa sin libros en Veracruz y comenzó a contar historias a sus muñecas y aprendió a leer «con el mundo pop, porque mi mamá me enseñó con las revistas del corazón, que era lo que había».
Decidió ser escritora al leer «La historia interminable» y «Momo», de Michael Ende. (ANSA).















