La alarma que llegó desde el Mar Báltico con el sabotaje del Nord Stream también sonó también el Mediterráneo y la Marina elevó la vigilancia sobre gasoductos que llegan a Italia, mientras se reforzó el seguimiento de la flota rusa que navega la zona.
La vigilancia especial no sólo involucra barcos, sino también submarinos, que escapan más fácilmente al radar.
El ministro de Defensa, Lorenzo Guerini en el Simposio Internacional de Marina que se realizaba en Venecia, aseguró que «la dimensión asume relevancia ‘bajo el agua’ debido a la presencia de infraestructuras civiles críticas como corredores para el suministro de energía y cables de transmisión de datos, cada vez más vulnerables y cada vez más dignos de atención».
Hay tres gasoductos submarinos que llevan gas a Italia: dos llegan a Sicilia desde Argelia y Libia (respectivamente Transmed y Green Stream) y uno en Puglia, que trae gas desde Azerbaiyán a través de las costas albanesas (Tap).
Se trata de una infraestructura altamente sensible para la seguridad nacional, como lo son los cables de telecomunicaciones.
En ese sentido, un posible sabotaje tendría consecuencias graves, como se vio con el Nord Stream.
Un dispositivo desplegado por la Marina siempre vigiló esos «tubos».
Ahora se reforzó aún más: barcos, submarinos, sonares, robots, pero también aviones que patrullan las áreas sensibles.
En las aguas de San Foca (Lecce), por ejemplo, donde llega el terminal del Tap, en los últimos días fue avistado el buque de apoyo Anteo, de la Armada italiana, capaz de intervenir hasta 300 metros de profundidad y equipado con un minisubmarino, campana de rescate y vehículos robóticos autónomos y retenidos por cable.
A bordo están los especialistas de la Comsubin, departamento de élite de las fuerzas armadas. Otra unidad involucrado es el dragaminas Numana.
El peligro puede provenir de los medios militares rusos que aumentaron significativamente la presencia en el Mediterráneo, como reveló el Jefe del Estado Mayor de la Armada, el almirante Enrico Credendino.
Se trata de una «consecuencia directa de la guerra.
Nosotros estamos patrullando. Estamos ahí por nuestro país. En estos días está en marcha el ‘mar abierto’, el mayor ejercicio anual de la Marina, que comenzó anteayer y que tiene una duración en todo el mes de octubre.
Entonces toda la flota, aviones, submarinos, barcos y nuestros infantes de marina están en el mar». (ANSA).















