Vecinas en obra: ideas colectivas, baratas e ingeniosas para recuperar un antiguo edificio

La cuarentena invitó a mirar con otros ojos el hogar. La decoración, la refacción y la construcción se dispararon en búsqueda de mejorar el espacio y maximizar los beneficios dentro del territorio que se habita. El concepto de hogar cambió y las terrazas de la ciudad son las nuevas escapatorias para tomar aire. Allí comenzó la aventura de restaurar un edificio en Almagro y a partir de ella el vínculo entre Aida Orellana, Celina Bergallo y Paula García Brunelli. 

En la actualidad la casa se empezó a contemplar en su totalidad, los espacios comunes y los menos concurridos habitualmente comenzaron a cobrar sentido. Incluso, ante la mínima circulación, la necesidad de colaborar con adultos mayores y el estar en casa full-time permitieron recuperar el concepto de vecinos, un tanto abandonado.  Así fue como en un edificio en el corazón del barrio de Almagro, buscando un poco de sol en el último piso, surgió el plan “restauración”, llevado adelante por las vecinas Aida, Paula y Celina, más conocidas como “Las Restus”.

El paisaje no era el más deseable,“la terraza estaba espantosa, destruida, llena de agujeros y filtraciones”, explica Paula, que, además de ser una de las restauradoras, es diseñadora, bailarina clásica y fotógrafa. “Eran trabajos pendientes, pero al ser solo doce departamentos en el edificio era dificultoso juntar la plata”, asegura.

De a poco, Paula, Celina y Aida empezaron a subir a la terraza y el espacio, todavía poco amigable a la vista, se pobló de macetas y reposeras. Con el deseo de mantenerse ocupadas, mejorar el espacio y terminar con la barrera del “no se puede por la plata”, las vecinas pusieron manos a la obra con una tríada que no podía fallar: ideas colectivas, baratas e ingeniosas. Primero, impermeabilizaron, picaron y revocaron. “Nos dimos mania”, afirman al unísono y a su vez aclaran:  “No teníamos experiencia. Lo máximo que habíamos hecho era pintar una pared, una manualidad, pero nada relacionado a la construcción”.

Gentileza “Las Restus”

En el antiguo edificio vivían los abuelos de Celina y Paula, quienes tenían un vínculo de buenos vecinos y siempre estaban dispuestos a hacer cualquier tipo de arreglo. Como dice el refrán “lo que se hereda no se roba”: “Antiguamente nuestros abuelos hacían todo y los oficios, con esta nueva forma de vivir, se perdieron”, reflexiona Celina, creadora de una marca de productos naturales.

Gentileza “Las Restus”