Una Belén sin peregrinos

(ANSA) – JERUSALEN, 20 DIC – La Navidad se vivirá de manera diferente en Belén, la ciudad de Cisjordania duramente afectada por la pandemia de coronavirus, que este año no contará con turistas ni peregrinos.

La celebración cristiana por excelencia no será la misma: las iniciativas ponen límites a las presencias para evitar la propagación del virus, en aumento en los Territorios Palestinos como en otros sitios.

En la Plaza del Pesebre, el árbol de Navidad se encuentra frente a la Basílica de la Natividad (recientemente restaurada), y el pesebre da testimonio de la tradición, pero el clima no es decididamente el mismo de años anteriores, cuando ya desde varios días antes estos sitios simbólicos de Belén estaban repletos de personas procedentes de todo el mundo.

En las calles de la ciudad, las tiendas están cerradas en su mayor parte e incluso las idas y venidas en el zoco son cosa del pasado.

A una situación difícil se agregaron ahora las nuevas restricciones introducidas por el gobierno palestino, inevitables ante los últimos picos de contagios. Durante los próximos 14 días, se dispuso, habrá fuertes limitaciones en los traslados durante la semana, parate total durante los fines de semana y se mantendrá el actual toque de queda desde las 19 hasta las 6 de la mañana.

A las nuevas reglas no escaparon las funciones de espectáculos ni las plegarias en iglesias y en mezquitas, sujetas a protocolos especiales. Se incluye, obviamente, la tradicional misa de medianoche del 24 de diciembre en la Iglesia de Santa Catalina, adyacente a la basílica, y la diurna del 25.

La participación de los fieles será contingente. No estará, como había sucedido hasta ahora, el presidente palestino, Mahmoud Abbas, mientras que se contará con la presencia de los cónsules en Jerusalén de los cuatro países católicos: Francia, España, Bélgica e Italia.

Los ritos iniciarán el 24, con la tradicional partida, a las 11, desde Jerusalén, del patriarca Pierbattista Pizzaballa: el primer alto será en el monasterio ortodoxo de Sant’Elia para un encuentro con una representación reducida de la parroquia de Beit Jala, cerca de Belén.

Luego, con la misma modalidad, el patriarca pasará por la Tumba de Raquel e ingresará a Belén, con el tradicional recibimiento de los Boy Scout al son de la gaita, del alcalde Anton Salma y de los representantes de las Iglesias ortodoxa y armenia. A la medianoche tendrá lugar la misa de la Vigilia en Santa Catalina, con distanciamiento social y uso de mascarillas.

El día de Navidad se celebrará la misa con la parroquia de Belén en la misma iglesia.

Pero persiste una incógnita: Pizzaballa, hace algunas semanas, había anunciado que tenía Covid-19, si bien era asintomático. Ahora se encuentra mejor y se espera que pueda llevar adelante sus funciones. Si eso no fuera posible- sería la primera vez para un patriarca- las celebraciones estarán a cargo de un delegado. (ANSA).