El grupo Tricicle estrena , esta semana, en Madrid su reposición de «Forever Young», «un canto a la vida cuando más cerca de la muerte se está», dijo Carles Sans, miembro del grupo. Tras su exitosa gira con esta obra en 2011 vuelve esta nueva versión «renovada y más redondeada», explicó su compañero Paco Mir en la rueda de prensa de presentación. Así como hace 11 años la comedia musical dirigida por Tricicle recorrió América Latina, la dramaturgia de esta nueva versión también ha sido vendida a Argentina, Perú y Brasil para que sea representada allí por otras compañías. La obra está ambientada en un asilo de artistas, donde seis viejos centenarios rememoran sus éxitos de antaño como rockeros acompañados de una enfermera empeñada en martirizarlos. Es «un canto a la vida cuando más cerca de la muerte se está, que es cuando más te das cuenta de la importancia de la vida», apunta Sans. «Tiene un mensaje muy claro: la vida son cuatro días y no hay que desperdiciarla», añade Mir. La obra combina risas y momentos de humor, además de versiones musicales. «Lo difícil del espectáculo de humor es no pasarse. Estamos siempre como tricicle: en ese punto que es genial o es tonto», señala Mir. Sans, Mir y Joan Gracia, los tres miembros de Tricicle, descubrieron Forever Young hace 11 años, cuando en un día libre en Oslo (Noruega) fueron a ver este musical, obra de Erik Gedeon, y vieron, sin entender nada, que la gente se reía mucho y quedaron fascinados con el trabajo de los actores y la calidad de las versiones musicales. Al llegar a España compraron el libreto, gestionaron los derechos para su explotación, y lo adaptaron, tras lo que realizaron una gira de más de 300 funciones. En la obra los intérpretes cantan éxitos musicales como «I Love Rockïn Roll», de Joan Jett and the Blackhearts; «Forever Young», de Alphaville; «I will survive», de Gloria Gaynor, y «Satisfaction», de The Rolling Stones, entre otros, hasta una docena de versiones. Tricicle notó en Barcelona, donde la obra se repuso en marzo pasado, que «a diferencia de hace 10 años, el público canta, tímidamente, pero 700 personas tímidas hacen que el sonido sea potente», dijo Mir. Aclaró que «esto no es un musical. Se canta y lo que tienen que decirse entre ellos, que normalmente son insultos, se hablan». Para la reposición se eligieron a actores muy jóvenes que interpretan a nonagenarios, aunque en realidad son cantantes que actúan, y no actores que saben cantar, apuntan. Esta decisión se debe a la exigencia vocal y física para realizar hasta ocho funciones por semana. Uno de los actores, Marc Pujol, destacaba la «dificultad de mantener el ritmo del cuerpo lento en una obra con un ritmo trepidante». (ANSA).
«Llegan los Clásicos del Rock» al Cine York
Pocas veces, muy pocas, aquellos que visitaron el cine York en sus muchas décadas de vida hablan de films que...















