La crisis económica golpea de lleno al mundo de las mascotas y obliga a miles de familias argentinas a recortar gastos que hasta hace poco parecían intocables. Peluquerías caninas, paseadores y adiestradores, según indica Crónoca TV, aseguran que el trabajo cayó fuerte en todo el país por la pérdida del poder adquisitivo y el aumento constante de los costos. Los servicios de estética y recreación animal pasaron de ser habituales a convertirse en consumos postergables para gran parte de la clase media.
Desde el Sindicato de Trabajadores Caninos advirtieron que muchos dueños comenzaron a espaciar los turnos de baño y corte, que antes eran quincenales o mensuales y ahora se realizan cada 45 días, dos meses o incluso apenas dos veces al año. Además, el encarecimiento de productos dolarizados como alimentos premium, vacunas y artículos de higiene obligó a los comercios a trasladar aumentos a los precios. En Capital Federal, un servicio básico de corte y baño para perros pequeños ya supera los $30.000.
El impacto económico también provocó cierres de peluquerías y una fuerte caída de clientes en locales de cercanía. Trabajadores del sector aseguran que atraviesan una de las peores crisis de las últimas décadas y remarcan que muchos colegas apenas logran realizar cinco o seis servicios semanales. Mientras las familias priorizan alimentos y gastos esenciales, el cuidado de las mascotas también quedó atrapado en el ajuste cotidiano.















