La batalla por la defensa de las jubilaciones

Por Rodrigo Lugones. La hipocresía de la indignación de los medios hegemónicos que declamaron su incomprensión y sorpresa por la violencia desatada en la jornada de protestas del lunes solo puede ser entendida en el marco de la enorme distorsión de estos medios en relación a la violencia sufrida por el campo popular en los últimos dos años.

La batalla de Congreso el día de la votación de la reforma previsional no empezó el lunes pasado, comenzó con la política represiva del macrismo para aplacar el conflicto social hace dos años. La cotidiana pero brutal represión de la protesta, la criminalización de la militancia y el reclamo social, el mando de Bullrich habilitando a todas sus fuerzas de seguridad a llevar adelante violaciones a los derechos humanos: los asesinatos de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel en la Patagonia, los records de gatillo fácil en los barrios de la patria, las torturas policiales a militantes, las razzias, los encarcelamientos de los dirigentes de la Tupac y otros referentes del kirchnerismo, el armado de causas a militantes de bases por participar en manifestaciones. Es síntesis: la degradación absoluta del Estado de Derecho, digitada con precisión por el oficialismo, construyó ladrillo a ladrillo la batalla del lunes.

La humillación y la violencia desatada por el macrismo encontró un límite. El lunes organizaciones populares de vanguardia, hartas de recibir represión, respondieron. Explicar exclusivamente la violencia desatada en el Congreso por infiltrados en columnas del campo popular es subestimar las consecuencias del largo alcance de la política represiva y económica del gobierno. Los efectos sociales de las políticas del macrismo se vieron cristalizados en la calle. Esto no es la negación de la existencia de infiltrados. Sino entender que la represión de Bulllrich esta vez encontró una respuesta por parte de las organizaciones que fueron sometidas a represión, persecuciones y demonizaciones mediáticas y judiciales.

Sin duda que esto nos abre a otra discusión. En torno a si la respuesta de los compañeros que pusieron el cuerpo en el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad terminó siendo estratégica en la lucha por defender los haberes jubilatorios. Será una discusión en torno a la legitimidad de la violencia. Claro, que siempre será negada por el Establishment mediático del Poder empresarial en la Argentina que termina borrando las coordenadas históricas en relación al origen real de la violencia.

El gobierno utilizó la discusión sobre los hechos violentos para tapar la discusión de fondo sobre los haberes jubilatorios. A su vez, el indignometro selectivo de las grandes corporaciones de la comunicación construyeron ese discurso a la par del oficialismo. Esta situación obligará a las organizaciones populares a discutir en torno a un uso estratégico de la violencia defensiva.

La semana pasada lo escribimos: el gobierno sufrió su primera gran derrota el jueves 14. El oficialismo perdió la batalla pero terminó aprobando la ley el lunes, no necesito utilizar el DNU inconstitucional pero tuvo que poner la carta extorisva en la mesa. La amenza del DNU expuso el fin de la estética republicana, como dice el compañero José Cornejo. La victoria macrista se logró pagando un costo demasiado alto que fue mostrar la potencialidad de las manifestaciones populares para presionar contra la agenda expulsiva del gobierno. Macri consiguió lo buscado pero lo hizo con un triunfo pírrico. Cientos de miles movilizados en su contra, una represión que duró entre las dos sesiones más de 14 horas, decenas de cacerolazos en los barrios de Buenos Aires. Fue un mensaje muy claro al macrismo, el camino al ajuste será un camino de feroz resistencia.

RELAMPAGOS. Ensayos crónicos en un instante de peligro. Selección y producción de textos: Negra Mala Testa Fotografías: M.A.F.I.A. (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs).Paco Urondo.

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