Aprovechando el creciente desgaste político de Donald Trump y la caída de su imagen de cara a las elecciones legislativas de medio término, Kamala Harris comenzó a mover lentamente las piezas de un posible regreso presidencial para 2028, mientras dentro del Partido Demócrata se intensifica una áspera discusión sobre las razones de la derrota electoral de 2024.
Según reveló NBC News, la ex vicepresidenta considera que el Comité Nacional Demócrata (DNC) debería hacer pública la autopsia interna de la fallida campaña presidencial que perdió frente a Trump, un informe que el partido decidió mantener bajo reserva.
Fuentes cercanas a Harris señalaron que la ex vicepresidenta no tuvo participación en la decisión de ocultar el informe y que incluso manifestó ante donantes que no tendría inconvenientes en que el análisis sea divulgado públicamente.
La discusión se convirtió en un problema político para el actual presidente del DNC, Ken Martin, quien había prometido una revisión transparente y completa de la derrota demócrata.
Mientras tanto, Harris continúa manteniéndose activa políticamente.
Recorre el país, da discursos ante partidos estatales, trabaja en una futura plataforma programática y consulta a dirigentes y aliados sobre cuál debería ser su próximo paso político.
Aunque todavía no anunció formalmente una candidatura, la ex vicepresidenta reconoció públicamente el mes pasado, durante un evento del National Action Network en Nueva York, que está «pensando» en competir nuevamente por la Casa Blanca.
La situación ocurre en un contexto políticamente sensible para Trump. A menos de un año de las elecciones legislativas, el presidente enfrenta crecientes críticas por la economía, el desgaste derivado de la guerra con Irán, el aumento del déficit y la polarización extrema en Washington.
Varios sondeos recientes muestran una erosión gradual de su aprobación en estados clave, especialmente entre independientes y votantes suburbanos.
Dentro del universo demócrata, algunos dirigentes creen que Harris podría capitalizar ese desgaste si logra reconstruir su perfil político tras la derrota de 2024, cuando perdió el Colegio Electoral frente a Trump por 312 votos contra 226 y cayó por 1,5 puntos en el voto popular.
Sin embargo, la figura de Harris sigue generando profundas divisiones dentro de su partido.
Algunos sectores demócratas consideran que todavía carga con el peso político de la administración Biden-Harris y recuerdan que perdió pese a haber superado ampliamente a Trump en gasto de campaña. Otros sostienen que el partido necesita una renovación generacional y una figura completamente distinta para recuperar competitividad nacional. © ANSA















