(ANSA) – ROMA, 4 MAY – Italia inició hoy la «fase 2» de la emergencia causada por el coronavirus, aliviando por primera vez las restricciones tras dos meses de cuarentena para contener los contagios y las muertes.
Las ciudades están pasando la prueba de las primeras medidas, con el regreso al trabajo de varios millones de ciudadanos y el permiso de circulación dentro y fuera de las regiones para poder volver a casa.
El tránsito se vio más intenso un poco en todos lados, pero en todos los centros urbanos comenzaron también nuevas medidas de seguridad, con controles en las principales encrucijadas ferroviarias, las paradas de buses y metros, y en los parques, incluso con ayuda de drones.
Un primer tren salió de Milán hacia Nápoles, con pasajeros que bajaron en forma ordenada y siguieron el camino marcado por las fuerzas del orden, poniéndose en fila para tomarse la temperatura con un termoescáner.
Además, se les pidió a los pasajeros mediante megáfonos mantener la distancia social.
Entretanto, las cifras de hoy hablan de 195 muertos en las últimas 24 horas, llevando el total de muertos por coronavirus en Italia a 29.079, según informó la Protección Civil. Ayer los muertos habían sido 174, el número más bajo desde el pasado 14 de marzo.
Los curados son 82.879, 1.225 más que ayer, y el número de enfermos bajó a menos de 100.000: son ahora 99.980. Y sigue en baja el número de personas en terapia intensiva: hoy son 1.479, 22 menos que ayer, aunque en Lombardía el número -532- no cambió respecto de ayer.
El panorama del regreso fue distinto en las diferentes ciudades: en Nápoles, se vio un tránsito sostenido, con la gente en la calle y esperas en las paradas de bus, ya que no hubo horarios diferenciados.
La principal diferencia con los días previos a la cuarentena fue el uso de mascarillas, tanto en la gente de a pie como en quienes se movilizaban en auto. Y probablemente se evitó el caos porque escuelas y universidades siguen cerradas.
Hubo, sin embargo, algunas denuncias por pasajeros amontonados en el tren que conecta la ciudad con el interior de la región de Nápoles.
En el otro extremo, Turín volvió a tener gran cantidad de tránsito en las calles del centro histórico. La principal diferencia con las semanas previas al coronavirus son los negocios, aún cerrados, salvo los minimercados y algunos bares y cafeterías que realizan delivery de comidas.
En las calles casi todos los transeúntes usan mascarillas, y salieron también los corredores y los dueños de perros.
En Roma se celebró uno de los primeros funerales, reservados solo a 15 personas y con los lugares marcados en los bancos de la iglesia para evitar aglomeraciones. Fue a dos pasos del Coliseo, en la iglesia de San Martino ai Monti, para dar el último adiós a Mario, fallecido el 1 de mayo a los 85 años y no por coronavirus.
En la iglesia se abolió el beso de la paz, la hostia se distribuyó acercándose directamente a los fieles -como prevén las nuevas reglas- y no hubo agrazos de condolencias.
Siempre en la capital, en los buses se vio a la gente con mascarilla y a distancia. Muchos viajeros en la estación de trenes Termini contaron que había poca gente a bordo, por lo cual era fácil mantener las distancias.
En los bares del centro, entretanto, se armaron auténticos «recorridos», donde el cliente entra, paga, retira y el café y luego sale con su vaso de plástico descartable. En muchos locales se proporcionan desinfectantes y, en algunos casos, también guantes.
Mientras tanto Venecia lució semivacía, sin turistas pero con la reanudación del resto de la actividad laboral. Aumentó el trafico acuático en el Canal Grande y volvieron las embarcaciones de trabajo, en tanto las turísticas siguen detenidas, y los gondoleros se encargan de reparar y limpiar sus góndolas.
Florencia también se reanimó, con tránsito pero sin caos, y en las calles se notó más tránsito aunque no como antes del coronavirus. Lo mismo en Bari, donde pese a la mayor circulación los más decepcionados fueron los taxistas: «No cambió nada y parece que hoy no llegan trenes del norte. Desde marzo perdemos dinero, ya no tenemos una lira», comentó uno de ellos, mientras en la estación de tren lucían los «distanciómetros» marcados sobre el pavimiento, pero sin mucha gente ni llegando ni saliendo en tren de la ciudad.
(ANSA).
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