Por Benedetta Bianco – Un rover chino de misión en Marte reveló la existencia de playas de arena que dejó la existencia en el planeta rojo de un inmenso océano, millones de años atrás.
Las huellas ocultas bajo tierra, a unos 10 metros de profundidad, de las antiguas playas de arena formadas por el movimiento continuo de las olas de un vasto océano que existió en Marte hace miles de millones de años y durante mucho tiempo, fueron identificadas gracias a los datos obtenidos por el rover chino Zhurong, que exploró la superficie marciana entre 2021 y 2022.
El descubrimiento, liderado por la Universidad de California en Berkeley y publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, Pnas, proporciona una prueba más de que en el pasado Marte tenía un clima lo suficientemente cálido como para permitir la existencia de un gran océano de agua líquida.
Las playas podrían ser el lugar ideal para buscar rastros de organismos antiguos, ya que se cree que la aparición de la vida en la Tierra se produjo en entornos similares.
Los investigadores coordinados por Michael Manga hallaron pistas sobre las playas marcianas examinando las imágenes obtenidas por el rover Zhurong, equipado con un radar capaz de sondear hasta una profundidad de 80 metros.
Se trata del mismo tipo de radar utilizado para detectar objetos subterráneos como tuberías, o rasgos irregulares del terreno que indican, por ejemplo, la presencia de tumbas.
Las imágenes de radar muestran la presencia de sedimentos que, por su forma y disposición, se asemejan a los que se acumulan a lo largo de la costa terrestre debido al movimiento de las olas.
El tamaño de las partículas también se corresponde con el de la arena que conocemos. En la Tierra, depósitos como éstos tardan millones de años en formarse, lo que sugiere que el océano de Marte fue bastante longevo y que también hubo ríos que transportaron los sedimentos hasta el mar.
«Las estructuras identificadas no se parecen a dunas de arena, ni a cráteres de impacto, ni tampoco a flujos de lava, por eso pensamos en un océano», comenta Manga.
«Están dispuestas en paralelo a lo que habría sido la antigua línea de costa: tienen tanto la orientación como la pendiente adecuada, prosigue el investigador, para apoyar la idea de que hubo un océano durante un periodo de tiempo lo suficientemente largo como para permitir la formación de la playa. © ANSA















