Por Ana Leguisamo Rameau. Las elecciones de ayer no fueron votaciones triviales ya que los argentinos optaron por su nuevo presidente. Se trataba de darle continuidad al modelo actual o de cortar por lo sano con una estrategia sumamente desgastante para muchos con un costo desgarrador para la clase trabajadora, el cual se había ganado varias cabezas en el camino de Cambiemos.
De este modo, el discurso de «Vamos a volver» ya se hacía cada vez más latente al filo de las 18:00 porque, a boca de urna, incluso en ciertos Medios de Comunicación tales como Crónica TV, ya se bacinaba el inmenso triunfo de Alberto Fernández por Mauricio Macri.
Confirmado, a las 18 y minutos nada más, los resultados ya volcaban la reafirmación de lo que, muchos antiperonistas, detestaban, pues Alberto Presidente ya habia hecho el Jake Mate de la Política.
El Poder absoluto no es bueno para nadie, sólo para aquellos que lo ejercen, y eso fue lo que ocurrió desde el año 2015, cuando Mauricio Macri asumió. Fue allí, cuando produjo tarifazos de impuestos que eran irrisorios, los cuales se transformaron en impagables para muchos argentinos. Luego vinieron los miles de despidos con la justificación que los trabajadores del Estado eran vagos o ñoquis. Así fue que el Gobierno se deshizo de los mismos para proponer y ubicar a su propia gente. la cual desbordó y aumentó su número, mucho más que el Gobierno anterior. Posteriormente, cientos de fallas técnicas a nivel económicas como la suba de medicamentos, el olvido a los jubilados, la poca productividad, el cierre de las Pymes, los reiterados despidos, y la subestimación hacia a aquellos que no piensan igual a esta idiología liberal, hizo caer en una terrible crisis y en un pozo imposible de salir para los que se hundían en el día a día.

Ocurre que ayer el Pueblo dijo Basta. Bien, Alberto Fernández ganó en primera vuelta. Tal vez no lo hizo con gran comodidad porque, al ir recibiendo los resultados del país entero, Macri ya le pisaba los talones. Asi, Marcos Peña, con gesto adusto y cara de entrega y tristeza incontrolable, arengaba a la gente a esperar hasta las 21:00, cuando los comicios ya daban por tierra al gran ganador. En paralelo Lilita Carrió twitteaba frases descabelladas como ya es habitual dando ganador a Mauricio Macri.
Primero, el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, era sin dudas el gran ganador de la noche. Sin ir a balotage y con más del 50% de los votos, Larreta arrasaba contra Matías Lammens y saltaba en el Bunker con alegría pero con con un dejo de tristeza ya al saber que sus compañeros Mauricio y María Eugenia perdían en las urnas. Por eso, no era nada fácil dar un discurso cargado de emotividad cuando, a partir de ahora, se sabe que ya no estarán los amigos y compañeros en Nación o Provincia apuntalando desde afuera.

Larreta, hombre trabajador y gran recorredor de las calles porteñas, no escatimó en estos cuatro años, hacerse carne y compromiso de su tarea. De esta manera, los porteños ya lo conocen pues es un ícono del trabajo y, si es así y cumple, el hombre tiene muy merecido sus votos de confianza hacia un perídodo nuevo de cuatro años más como Jefe de Gobierno. Eso sí, deberá ser muy prudente, tener mucha muñeca, y saber bien cómo manejar el amiguismo ante esa posible avalancha que se avecine a sus oficinas, cuando muchos funcionarios y empleados del Estado Nacional y Provincial, le reclamen algún puestito en el Gobierno Porteño, porque es sabido que la Capital no da lugar para que todo el mundo tenga su puesto asegurado
Por otro lado, en la Provincia de Buenos Aires, María Eugenia Vidal, ya era la gran perdedora. Ella, con un discurso emotivo donde no
faltaron las frases tales como: «Yo los voy a seguir defendiendo. Ustedes y yo construimos un vínculo. Y eso no tiene vuelta atrás. Es un compromiso entre nosotros«,»Ustedes nunca me dejaron sola. En todo caso, hoy Dios me dio un descanso para que recupere mis fuerzas y volvamos a dar juntos las peleas que hagan falta«. «No vine a la provincia para usarlos. Me voy a quedar cerca de ustedes«, la Gobernadora se iba despidiendo entre medios llantos y una sinceridad absoluta a punto tal que, si le hubiesen ofrecido en ese instante otros cuatro más para reparar el error de no haber podido cumplir bien con la provincia, los hubiese tomado y allí se hubiese puesto manos a la obra con los bonaerenses. Sus palabras, cargadas de una enorme emoción, fueron tal vez, el gran discurso de la noche con un cierre final tal como «Si yo les fallé, les pido perdón a todos». Además del compromiso de seguir trabajando, a partir de ahora, por los bonaerenses desprotegidos.

Mientras tanto, Mauricio Macri, llegaba al Búnker de Cambiemos y con muecas de enorme melancoclía ya olvidaba bailar las melodías de Gilda o de cantar como Fredie Mercuri. A su lado, Miguel Pichetto, sólo miraba y no escondía su gesto de tristeza. Algo en su cara decía «¿Quién me mandó a mi a meterme en este berenjenal si yo estaba bien con mis ex compañeros peronistas?»
El cambio de bando de Pichetto fue una mala jugada en su carrera. Habrá que ver para dónde irá ahora el hombre que tantas traiciones ocasionó a políticos. Sin embargo, y a pesar de todo, Macri agradecía a todos los que lo habían acompañado y, especialmente, felicitaba al nuevo Presidente Fernández, a quien destacó “Lo invité a desayunar a la Casa Rosada para empezar un periodo de transición ordenada. Lo importante es el futuro y el bienestar de los argentinos”, adelantaba.
Para cerrar, en Chacarita, había mucho más que festejos La frase «Se agrandó Chacarita» quedó corta para una inmensidad de gente que se iba ensanchando cada vez más a la espera de los Fernández-Fernández y de todo sl Staff, porque allí había fanáticos que esperaron a todos sus líderes peronistas.

Primero fue Axel Kicillof quien abrió con un discurso bastante duro que puso de manifiesto la floja gestión de Vidal: Allí, Kicillof enumeró datos adversos de la gestión de Macri: «En 4 años hubo una caída de 9 puntos del PBI en Argentina. Además duplicaron el nivel de desempleo en su mandato«.. «En la Provincia aumentaron la deuda en U$S 3 mil millones. Eso muestra el fracaso del programa neoliberal de Cambiemos además del fracaso de una forma de gobernar. Intentaron gobernar con marketing y publicidad«, concluyó.
Segundo, Alberto ya decía » Vamos a ser la Argentina que nos merecemos porque no es verdad que estamos condenados a esta Argentina. Vamos a entrar al mundo dignamente. ¡El gobierno volvió a manos de la gente!»

Todo era alegría mientras el coro cantaba «Ya volvimos«. Por eso, emocionado, Alberto Fernández continuó «Vamos a colaborar en todo lo que podamos colaborar, porque lo único que nos preocupa es que los argentinos dejen de sufrir de una vez por todas» aseguraba el presidente electo.
Tercero,Cristina, una de las más perseguida políticamente en esta gestión, también daba sus discurso: “Voy a tomarme un atrevimiento, Presidente, le voy a pedir frente a todos ustedes a quien es presidente hasta el 10 de diciembre en mi carácter de expresidente durante dos mandatos, que por favor hasta el 10 de diciembre, como yo lo hice hasta el 9 de diciembre, tome todas las medidas que tenga que tomar para aligerar la situación dramática que se están viviendo en las finanzas del país”.

Y volvieron, vinieron para quedarse porque los Fernández Fernández ya serán los nuevos Presidente y Vice de la Argentina. Hay grandes ganadores y otros derrotados, como en todas las elecciones. Así, Roberto Lavagna fue uno de los más afectados ya que cierto número de sus votantes se polarizó hacia el camino de las primeras fuerzas opositoras. El FIT, si bien sacó un merecido cuarto puesto, también restó votos, hacia aquellos que se diluyeron, tal vez hacia el Frente de Todos para evitar la crisis macrista actual.En quinto puesto, un Gómez Centurión, también con pocos votos, hacía destacable un lugar que se ganó con los votantes leales que se oponen al aborto y con aquellos que continúan con la lucha de Malvinas. Al final, José Luis Espert, el gran perdedor y el último de la noche, cayendo en un puesto final hacia el olvido de los que lo mandaron al esquinazo del pizarrón porque no supo cautivar sus votantes y porque, ya antes de presentarse a esta votación, dejaba en claro que trabajaría cara a cara con el macrismo. Eso tampoco cayó bien en sus filas. Sería este, tal vez su peor castigo hacia el puesto final.
Contentos y tristes, no es fácil complacer a todos, lo cierto es que la ex Presidenta hoy Vice Cristina Fernández de Kichner ha vuelto y ha cumplido. Años atrás, antes de entregar su mando había dicho «No se olvide de mí. Me van a extrañar pero vamos a volver» y la Señora cumplió. Ya volvieron.















