El Gobierno nacional anunció un bono excepcional de $50.000 para miembros de las Fuerzas Armadas y de seguridad federal, pero esta decisión no logró calmar el descontento entre los propios integrantes. En lugar de ser visto como un respiro, en muchos ámbitos fue considerado como insuficiente ante la disminución del poder adquisitivo.
El desembolso, que se efectuará una sola vez junto con los salarios de agosto, fue ratificado a través de decretos que aparecieron en el Boletín Oficial. Tendrá un carácter salarial, pero no será considerado para bonificaciones, lo que significa que no afectará a los adicionales ni a futuros incrementos.
No obstante, dentro de las fuerzas, el bono provocó malestar. Fuentes del ámbito indican que el monto “es insuficiente” en relación al contexto inflacionario y a las actuales condiciones salariales. Además, la cantidad fija no transforma la estructura de ingresos, uno de los principales reclamos históricos.
En este contexto, la decisión se ve más como un gesto aislado que como una solución integral. El descontento se suma a tensiones previas, revelando una relación cada vez más conflictiva entre el personal uniformado y el Gobierno nacional.















