Estados Unidos advirtió que los combates entre Arabia Saudita y los hutíes, respaldados por Irán, podrían «intensificarse rápidamente» tras un ataque con misiles contra Riad, el primero desde que se reanudó el conflicto en Yemen.
El presidente estadounidense, Donald Trump, interrumpió su estancia de fin de semana en Camp David, un complejo presidencial apartado en una zona rural de Maryland, para regresar inesperadamente a la Casa Blanca el sábado.
La Casa Blanca no ofreció ninguna explicación sobre el regreso anticipado, que se produce tras alcanzarse un nuevo punto crítico en el conflicto entre Arabia Saudita y los hutíes, quienes controlan gran parte de Yemen y combaten a las fuerzas gubernamentales respaldadas por una coalición liderada por Riad.
El sábado se escucharon fuertes explosiones en la capital saudí, donde periodistas de medios internacionales vieron arder un depósito de combustible con el logotipo del gigante petrolero Aramco, cerca del aeropuerto.
«Este conflicto militar tiene el potencial de escalar rápidamente», advirtió el Departamento de Estado de Estados Unidos.
Agregó que los ciudadanos estadounidenses que se encuentren fuera de Medio Oriente deberían «reconsiderar seriamente viajar a la región o a través de ella».
En las últimas semanas, la ofensiva relámpago de los hutíes, mediante la cual se apoderaron de extensas zonas del territorio yemení, dejó cientos de muertos y, según la agencia de la ONU para los refugiados, provocó el desplazamiento de más de 110.000 personas.
La violencia ya perturbó las exportaciones de Arabia Saudita —el principal proveedor mundial de petróleo crudo— así como el tráfico marítimo.
Según la plataforma de noticias estadounidense Axios, la semana pasada Estados Unidos rechazó una petición saudí de atacar a los hutíes; sin embargo, desde entonces Washington aprobó la venta de 48 aviones de combate F-35 por un valor de 24.300 millones de dólares.
Hoy, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, John Ratcliffe, se reunió con el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, en una visita poco habitual a El Cairo.
Al-Sisi subrayó «la importancia primordial de resolver las crisis regionales mediante vías políticas y diplomáticas», según un comunicado de la presidencia.
La visita se produjo días después de que el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, estuviera también en la capital egipcia; allí, él y Sisi instaron a garantizar una navegación segura a través de Bab el-Mandeb, tras la toma de la costa yemení por parte de los hutíes.
El estrecho de Bab el-Mandeb es una vía marítima del mar Rojo crucial para el flujo de energía y el transporte marítimo mundial, y adquirió un carácter aún más estratégico desde que Irán impuso un bloqueo en el estrecho de Ormuz.
Al condenar los últimos ataques de los hutíes, el ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Hakan Fidan, declaró a la cadena NTV que su país había mantenido conversaciones con Arabia Saudí y Pakistán —socios en un pacto de defensa mutua— sobre una posible asistencia.
«En este sentido, podrían surgir necesidades militares, especialmente en lo relativo a cuestiones técnicas estatales.
Tampoco habría inconveniente en atender dicha demanda», afirmó.
Mientras tanto, Arabia Saudita se apresró a contener las repercusiones de los ataques hutíes contra su territorio.
El ataque a Riad no apareció hoy mencionado en varios de los principales periódicos saudíes, a pesar de que, horas antes, la coalición liderada por Riad había confirmado que un misil balístico lanzado por los hutíes había sido «interceptado y destruido con éxito».
La coalición agregó que los combatientes proiraníes habían intentado atacar a «civiles e infraestructura civil» en varias ciudades del oeste del reino, incluido el puerto de Yanbu, en el mar Rojo, un importante centro de exportación de petróleo saudí.
Señaló que estos ataques fueron frustrados por las defensas aéreas de la monarquía del Golfo.
Arabia Saudita respondió con numerosos ataques aéreos contra zonas controladas por los hutíes, pero no logró detener el avance de los combatientes.
Al reivindicar la autoría del ataque, el portavoz militar hutí, Yahya Saree, declaró que los combatientes habían llevado a cabo «dos operaciones militares exitosas utilizando un gran número de misiles balísticos y de crucero, así como drones».
«La primera tuvo como objetivo instalaciones sensibles en la capital saudí, Riad, y la segunda se dirigió contra instalaciones de Aramco en Yanbu», agregó.
Esta es la primera vez desde que se reanudó la guerra civil en Yemen que los ataques amenazan a la capital saudí, lo que aumenta la presión sobre una economía mundial ya sacudida por siete meses de guerra entre Estados Unidos e Irán.
El principal negociador iraní declaró que Teherán había comunicado a Estados Unidos, a través de intermediarios, sus condiciones para reabrir el estrecho de Ormuz, el cual mantuvo bloqueado durante el conflicto en Medio Oriente.
Dicho conflicto comenzó en febrero con ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, país que respondió con represalias dirigidas a naciones de la región.
Grupos respaldados por Irán también se involucraron en el conflicto; Hezbolá en el Líbano y los hutíes en Yemen llevaron a cabo ataques contra sus adversarios. Si bien el conflicto en Yemen es anterior a la guerra en Medio Oriente, la reciente escalada en el país —uno de los más pobres del mundo— lo ha convertido en el frente más activo de la violencia generalizada.
Una frágil tregua alcanzada en 2022 se rompió en julio, y este mes los hutíes lanzaron una ofensiva a gran escala contra el gobierno reconocido internacionalmente. © ANSA















