¿Cómo será el ajuste que se viene?

En el mes de enero y por primera vez desde que Alberto Fernández es Presidentelas cuentas del sector público presentaron un superávit, primario y financiero. Según las cifras publicadas por la Secretaría de Haciendael déficit primario de 3.766 millones de pesos de enero 2020 pasó a ser un superávit de 24.073 millones en enero de este año, mientras que el déficit financiero disminuyó de 90.818 millones de pesos a solo 3.030 millones.

Estos auspiciosos resultados se han logrado sobre las siguientes bases:

En enero 2020 los gastos corrientes superaban a los ingresos corrientes en 80.000 millones de pesos, mientras que en este mes de enero son los ingreso los que han superado a los gastos en 29.000 millones.Es decir, mientras los ingresos corrientes aumentaron (año contra año) un 52,9% los egresos solo aumentaron un 21,3%.
Los intereses bajaron de 87.000 millones de pesos a 27.264 millones.
Más importante, pero en clave negativa, los ingresos tributarios aumentaron un 80% pasando de casi doscientos mil a trescientos cincuenta y ocho mil millones de pesos, y
Las prestaciones de la seguridad social, que es el mayor rubro dentro de los gastos corrientes, aumentaron solo un 28% contra una inflación anual del 36%.
En otros rubros importantes también ha habido cambios significativos, algunos contribuyendo a estos resultados y otros limitando su alcance. Por ejemplo:

Los aportes a la Seguridad Social –el segundo rubro en importancia dentro de los ingresos- solo aumentaron un 24,2% expresión de la baja registrada en el empleo del sector formal.
Las remuneraciones del empleo público aumentaron un 49%, claramente por encima de la inflación.
Las transferencias corrientes (básicamente subsidios) aumentaron un 45,4%.
Hecho interesante, las referidas a las provincias, solo aumentaron un 18,1%.
En cambio, el déficit operativo de las empresas públicas aumentó un 181,1%.
La inversión real directa aumentó nada menos que un 320%.
En definitiva, por primera vez tenemos un balance mensual con un signo positivo. Lamentablemente, esto se ha logrado fundamentalmente sobre la base de un fuerte aumento de la presión impositiva y de la reducción en términos reales de las prestaciones al sector pasivo.

Debe señalarse en cambio la importancia de la reducción del pago de intereses y de lastransferencias a las provincias. Inversamente, el déficit de las empresas públicas es difícil de explicar.

Cabe entonces preguntarse ¿ha cambiado el rumbo de la política económica? ¿Se ha decidido el Gobierno finalmente por el denostado ajuste? ¿O esto es solo un resultado transitorio? Los próximos meses y un análisis más detallado de los distintos rubros, cuando esté disponible la información, nos lo dirán.

Fuente Juan C. Sánchez Arnau* *Diplomático y economista (Agencia Legislativa)