Cercanía del Papa con el pueblo de Indonesia tras los atentados a las iglesias de Surabaya

El papa Francisco está “cerca del querido pueblo de Indonesia, en especial modo con las comunidades cristianas de Surabaya” por la serie de atentados que han afectado a tres iglesias, una católica y dos protestantes esta mañana provocando diversos muertos y decenas de heridos.

Hablando hoy después de recitar el Regina Caeli con los peregrinos reunidos en la plaza de San Pedro, el Papa agregó: “Elevo mi oración por las víctimas y por sus deudos. Juntos invoquemos al Dios de la paz para que haga cesar estas violentas acciones y en el corazón de todos encuentren espacio no sentimientos de odio y violencia, sino de reconciliación y de fraternidad”. Después pidió a todos rezar en silencio.

El Estado Islámico reivindicó los tres ataques que dejaron más de 40 heridos. Imágenes grabadas por cámaras fijas de la zona muestran cómo uno de los asaltantes entraba con una motocicleta en el templo católico de Santa María de Ngagel Madya, al tiempo que estallaba la carga que transportaba. Los otros dos recintos religiosos pertenecen a la confesión evangélica y a la iglesia Pentecostal.

Atentados contra la convivencia y el pluralismo
Los obispos indonesios están conmocionados, expresaron su fuerte decepción y su gran solidaridad con las familias de los muertos y heridos. Es traumático saber que fue una familia completa de terroristas suicidas los que nos golpearon: ¿qué inyectamos en las mentes de los niños? ¿Se les educa al extremismo? Esta es la pregunta más profunda que estos ataques traen consigo”, declaró a la Agencia Fides el padre Siprianus Hormat, Secretario Ejecutivo de la Conferencia Episcopal de Indonesia.

“El objetivo principal eran los puestos de policía pero, en segundo lugar, al estar bien defendidos, se decidió atacar a las iglesias, explicó el padre Hormat.

“Se pretende golpear la convivencia y el pluralismo, un bien muy preciado de la sociedad indonesia, y buscan visibilidad en todo el mundo. Los obispos de Indonesia trabajan mucho en el ámbito del diálogo interreligioso, y en estas horas se está pensando en iniciativas comunes, entre líderes cristianos y musulmanes, para estigmatizar la violencia, el odio y el terrorismo. La sociedad debe permanecer unida y rechazar estas fuerzas malignas”.

“Hoy vivimos en tensión y miedo, -añadió el secretario del episcopado indonesio- pero la Iglesia Católica en Indonesia tiene plena confianza en el presidente, en las instituciones públicas, en toda la sociedad, para detener el extremismo, que quiere envenenar a la sociedad”.

“En Surabaya, concluyó, ayer por la tarde se cancelaron las misas, pero los cristianos no se dejan intimidar: creemos y trabajamos por el diálogo y la fraternidad hacia todos. Indonesia no permitirá que las fuerzas del mal destruyan la coexistencia y la democracia”

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