«La situación es seria y les pido tomarla en serio», dijo el ministro de Salud alemán, Jens Spahn, subrayando que la incidencia del virus aumenta con rapidez.
«Si no sucede nada, la incidencia se duplicará cada dos semanas». «Debemos tomar iniciativas para romper la ola o será un diciembre amargo», agregó.
«Es necesario tener enseguida tests obligatorios para quien trabaja y para quien visita los centros de ancianos», observó, precisando que hace falta el modelo «3G», el «green pass» alemán, en los lugares de trabajo.
«El 3G fue durante demasiado tiempo un 0G, porque no hubo controles. Y no nos lo podemos permitir más, no en esta situación», subrayó.
«Año Nuevo todavía está bastante lejos, pero personalmente no participaré en ninguna fiesta», dijo el presidente del Instituto Roberto Koch, Lothar Wieler, respondiendo a una pregunta respecto de si habrá restricciones en
Alemania para los festejos de fin de año.
«No hay que esperar a Año Nuevo para pensar en la actitud de cada uno», subrayó Spahn. (ANSA).














