(ANSA) – CIUDAD DE MEXICO, 30 AGO – Ancianos que hurgan en basurales, largas filas en comedores comunitarios y cada vez más personas que piden una moneda de casa en casa o frente a los supermercados, son algunas de las estampas sobre el impacto brutal de la pandemia de Covid-19 en la economía de los mexicanos.
El diario capitalino El Universal publicó este sábado un dramático reporte donde se observa a «un ejército de hombres y mujeres, la mayoría de la tercera edad» escarbando entre la basura de la Central de Abastos, el más grande mercado público de América Latina, en busca de alimentos.
«Examinan al detalle las verduras, frutas y plantas. Observan cada una de ellas y las que tienen mejor aspecto y color son puestas en las bolsas que llevan», señaló la crónica.
«Sólo basta con que le des una limpiadita con jabón y ya está. No tiene sentido que nos quedemos con hambre y venir aquí ya nos ahorra mucho en esta crisis. Están buenas, sólo que muchos de los del mercado las tiran porque están magulladas y la gente no las compra», señala una mujer identificada como María Luisa.
«Ahorramos y nos salva de morir de hambre, porque aquí sale para comer bien», agrega la anciana, quien afirma que primero acudía cada dos semanas y ahora lo hace cada 7 días para recoger las hortalizas que requiere para comer.
La necesidad creciente de alimentos en las mesas de millones de mexicanos castigados por la pandemia en el país con la segunda tasa más alta de mortalidad de coronavirus en el mundo en términos absolutos también obligó a muchas personas a hacer largas filas frente a los comedores comunitarios.
Por ejemplo, unos tres centenares de personas «hacen cola», como se dice en México, para recibir alimentos en forma gratuita, en la municipalidad Cuauhtémoc, que abarca la zona más céntrica de la capital.
Voluntarios de la comunidad de Sant’ Egidio preparan los alimentos y los llevan a la calle de Génova, en la llamada Zona Rosa, que en los años 60 era un barrio bohemio y glamoroso, donde se reunían prominentes intelectuales.
Un estudio realizado por el Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), calculó que como consecuencia de la crisis sanitaria del Covid-19, unos 10 millones de personas se sumaron a los 52,4 millones de pobres que existen en el país.
Los investigadores estimaron que se requerirán unos 178.000 millones de pesos anuales (unos 8.500 millones de dólares) durante la próxima década para eliminar la pobreza extrema en México, que incrementará como consecuencia de la caída generalizada del ingreso por la pandemia.
El análisis, titulado, «Estimación del costo de eliminar la pobreza extrema por ingreso en México, en tiempos del Covid-19», realizado por Héctor Nájera y Curtis Hoffman, señaló que la cifra anual necesaria para alcanzar ese objetivo equivale al 2% del presupuesto nacional y al 0,7% del Producto Interno Bruto (PIB).
La pobreza extrema por ingresos aumentó 8 puntos porcentuales en sólo cuatro meses, pasando de 17% a 25% de la población, de acuerdo con el cálculo de los especialistas.
Esto significa que, de febrero a mayo del 2020, al menos 10 millones de mexicanos se sumaron a la población con ingresos insuficientes para adquirir la canasta básica alimentaria. El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) calculó que en el 2020 la pobreza moderada por ingresos se incrementará entre 7,2% y 7,9%, llevando a 9 millones o 10 millones de personas a esta situación.
En cuanto a la pobreza extrema por ingresos, el organismo estima que aumentará de entre 4,9 y 8.5 puntos, que representa de 6 a 10 millones de mexicanos que «enfrentarían la imposibilidad de pagar su alimentación».
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) pronosticó hace poco que México será uno de los países de la región en donde la desigualdad crecerá de manera más pronunciada. Esto afectaría a los principales grupos vulnerables que encabezan las filas de pobreza, como mujeres, niños, adolescentes, jóvenes, ancianos, indígenas y afrodescendientes.
Organismos internacionales subrayaron la necesidad de que las autoridades a escala federal y local adopten políticas de desarrollo social así como apoyos o transferencias que eviten que la pobreza se extienda. (ANSA).














